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RESEÑA / No. 57

 
Tedio y melancolía.
El animal que destruye la ciudad


Miguel Fuentes Granados
 

Leonarda Rivera
Música para destruir una ciudad
FETA, México, 2015


 


Divido en cuatro apartados Música para destruir una ciudad de Leonarda Rivera. Habla de una ciudad interior, de una ciudad alojada en las vísceras. Hay que tener presente que la autora tiene una formación filosófica y conoce bien aquella tradición que habla de la duplicidad de toda ciudad (ciudad real/ ciudad ideal) que está presente en Platón y en algunas corrientes filosóficas renacentistas.

Recuerdo que en alguna de sus clases de Filosofía de la Cultura y el Arte, ella nos hablaba de las distintas percepciones que se han tenido de aquello que llamamos ciudad y de esa extraña analogía entre cuerpo y ciudad. Esa idea al parecer está presente en todo su libro: “Esta ciudad se destruye en mi interior como se destruyen las palabras […]”

No se trata de una ciudad en particular —aunque en algunas líneas se sugiera que se trata de la Ciudad de México; igual podría ser Barcelona, Morelia, Chicago, o  alguna de esas ciudades de las que la autora guarda fotografías y recuerdos—, más bien se trata de una ciudad interior.  O quizá de una ciudad que en realidad ella no conoce: “Cómo pude sentarme a escribir sobre una ciudad que no conocía/ de la que sólo había escuchado hablar […]”

La ciudad es un cuerpo viviente que se presenta como un “mal incurable”. Y la única forma de salvarse o de huir es destruyéndola, ésa es la invitación al lector: “Todo hombre tiene derecho a escribir su propia música para destruir su ciudad”.

En el libro encontramos alusiones a la música contemporánea: Un “Stockhausen encerrado en una jaula mientras la ciudad se derrumba”,  así como sugerencias a la polifonía barroca, en la cual se distingue una melodía principal y el resto de las voces ejerce la función de mero acompañamiento. De alguna forma el libro está escrito así. Más que la destrucción, el verdadero protagonista parece ser “la conciencia de la construcción de la ciudad”, así como la posibilidad siempre latente de destruirla. Nada la podrá salvar cuando se descubra“[…] que el nombre de la ciudad ha sido borrado y en su lugar sólo queda un cúmulo de palabras vacías”.

El libro puede leerse también como un homenaje al tedio y la melancolía, a la depresión que recorre a la ciudad en La noche del armadillo.

Leonarda Rivera comenzó a escribir Música para destruir una ciudad cuando aún estaba en la licenciatura, hace ya algunos años. Ahora está por terminar su doctorado y el libro por fin sale a la luz. Algunos fragmentos se habían publicado en la revista Crítica de la BUAP en 2014.

Música para destruir una ciudad es un libro escrito con paciencia y con desgarre. A sus lectores nos habría gustado un mejor cuidado de edición, quizás unas hojas de más que le dieran mejor entrada a ciertos poemas; quizás una mejor cuarta de forros. Por último, el poemario presenta poemas unitarios donde la duda asalta en cada línea: “Y sin embargo podría salvarla/ si llorara con la fuerza de mi padre.”

Cierro este comentario con los siguientes versos del libro:

Voy sobre el caos de la tarde
Voy haciendo un interminable inventario de la destrucción
Camino sobre mis palabras como antes caminé por ciudades ajenas
Mis palabras
son un rastro de mi rostro Una forma inútil de querer asirse al mundo
de querer atarse a él con los cabellos
con las uñas        Aunque al final el mundo termine
tan indiferente como si nunca nadie hubiera intentado destruirlo.

 


 

Ilustraciones:
Portada del libro de Leonarda Rivera
Foto de Leonarda www.blogspot.com
 


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Miguel Fuentes Granados. Nació en Michoacán. Escritor y promotor cultural. Ganó el premio nacional de poesía Lázara Meldiú 2013. Obtuvo el premio estatal de poesía Carlos Eduardo Turón 2012 por su libro La historia secreta de los árboles. También ganó el premio de literatura Sahuayo 2009 por la plaquette Nadir. Ha sido becario del Programa de Estímulos a la Creación y Desarrollo Artístico de Michoacán, en la categoría jóvenes creadores, 2014. Se ha desempeñado como director de Cultura del municipio de Huiramba.