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NAGARA / No. 57


 

Zindo & Gafuri o un tablero de damas con un cuenco de arroz encima.

 
 

 

 

1. La primera norma de una editorial debe ser la telepatía

 

Entras a un sembradío. Tienes veintitrés años. Llevas una playera y un short idénticos a los de tu novia que has perdido de vista. Las espinas y las ramas te pican los brazos. En diez segundos la temperatura subió 20°C. Estás desorientado. Gritas el nombre de ella. Su respuesta te desconcierta. La oyes muy lejos. Cuando logras salir, te espera sentada, mastica un jitomate. Tiene los labios, las comisuras y el cuello húmedos. Horas después viajan de regreso a la ciudad en una camioneta, sin hablarse, acostados en la cajuela, muy juntos.


Ahí también estaba yo
rodeada de ananás gigantes


Ana Claudia Díaz.




2. La segunda: un pato que vuele alrededor de una plaza hasta caer rendido.

 

 


Llevas cuatro días fuera de casa. Huele a bananas podridas. Estuviste en el hospital, solo. No hablaste ni con las enfermeras. Cuando tu madre se entera, dice que no le sorprende: “Justo se cumplían seis meses de tu divorcio”. Revisas que el refri esté conectado. Te sientas a la mesa y sabes que éste sería un buen momento para tener una galleta china y leer su predicción.
 


Uno   de los libros    de Suzuki

                              termina

                              con   el   texto
poético de un monje japonés


           que describe   su   alcanzar
la iluminación.



                     El último poema dice:




                       "Ahora que estoy
iluminado,



  soy   tan    desdichado     como      siempre. "

John Cage.
 



3. Lanza una moneda y obtendrás el nombre del libro.



 

La última mujer que estuvo conmigo en ese departamento tenía 40 años. Habíamos sido amantes. Ella usaba un pretexto para poder usar otro. No lograba relajarse porque no podía terminar los libros que aún no le enviaban. No salía de vacaciones porque seguramente el cloro de la alberca la enfermaría. Anticipaba y evitaba grandes tragedias con pequeñas que no sucedían. Era muy blanca y se teñía el cabello de azabache. Me fascinaba su cuerpo. Estuvo media hora en la cocina, recargada en la pared se lamentaba por no haber terminado sus estudios, de la vida de sus hermanas en el extranjero. Cuando se interrumpió para beber agua vi cómo la situación y yo la aburríamos, cómo le hubiera gustado aventar su vaso contra el piso (dejar un charco que yo no secaría) y largarse
 


La oscuridad recoge nuestros vacíos, vacía nuestros ceniceros.
Cuando dijiste que “podríamos seguir así toda la vida”, ¿era en un buen sentido?
En las fragantes vigas del techo, las polillas buscan polvo más fino.
Por favor, no vaciles en bajar las luces,
o en cortarlas. Un glifo ilustra el orden de magnitudes:
es portátil, angosto. Lo perdí de vista. Mierda. Pero su sombra. Que se proyecta
sobre el largo plazo. La oscuridad nos retoca.

Ben Lerner.

 



4. Una editorial es el cuaderno que abandonaste en la primaria con el listado de tus superhéroes.

 

Más extraño que una novela de ciencia ficción o los videos que miras en las madrugadas es vestir a tu hija para que vaya al ballet. O mirarla dando vueltas sobre su propio eje en un columpio. Ésa es ella de seis años, un organismo en el universo. Éste eres tú, un organismo viejo en ese mismo universo. Luego, durante la comida ella deja un poco en el plato y tú debes retarla. También existe ese instante en que miras cómo el shampoo comienza a convertirse en espuma en su pelo. Más extraño que esas fotografías que gustabas coleccionar cuando tenías veinte años.
 


A veces miro y está nevando sobre un parque
industrial, sobre el perro que custodia un hotel
bombardeado, sobre las plantaciones de arroz

controladas por puestos de vigilancia que se suceden
del otro lado de la ventanilla
del micro: y si puedo patear

debajo del asiento, y pateo, siempre espero encontrarte
dentro de mi mochila. Esa soy yo, leyendo

cómo irme, cómo fotografiarme
tomando este café con leche en otro highlight
de la carretera, en otro de mis hits
secretos. Una nota

en el diario dice: "dentro de poco

voy a llegar a un lugar igual a
éste, pero mucho

mejor; y mucho más lejano".-

Aníbal Cristobo.
 




5. La galleta china estaba en blanco ¿un presagio? ¿una errata?

 

 

El hombre debe llegar en diez minutos a su trabajo. Antes de pasar al súper y a la imprenta. En la mesa dejó un tablero de damas al que le cayó un cuenco de arroz ayer a mediodía. El hombre parece un buzo del siglo XVIII, más preciso es una escafandra que habita una ciudad del sur del continente. En el congelador, junto al atún que hoy cenará, tiene los diseños de las portadas de los libros de 2016. En el cenicero, que no usa, algunas páginas que debe corregir antes de octubre, ya es diciembre.
 


algo /// llevaba bolsas, llovió, había un taxi /// recuerda las flores de las sábanas, desvestirse pensando en la forma de la sombra que su cuerpo proyectaba sobre el piso y la pared /// extrañamente

Patricio Grinberg.




 
 

 


Jorge Posada (San Luis Potosí, 1980). Es autor de Costa sin mar (UAM, 2012), Adiós a Croacia (Zindo & Gafuri, 2012) y La belleza son los aeropuertos vacíos (Liliputienses, 2013). Tiene el blog <http://costasinmar.blogspot.com>