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POESÍA / No. 60


 
Siglo mar


Alejandro Vazquez Hernández




Siglo XIX

Vencer la Francia. Degollar lo eterno. El estoque de un capitán británico apunta hacia la costa donde la faena de la guerra será saldada en oro. XIX marineros. XIX exhaustos empleados del reino halan pero el barco es una rata bajo las garras de la tormenta. XIX reventados marineros que triunfaron sobre Francia luchan por mantenerse en estribor. XIX espectros son escupidos por la tormenta lejos de Trafalgar. La victoria de Trafalgar es efímera como la gloria del mundo. XIX mercenarios sin paga. XIX cuerpos en torno al capitán de un barco perdido en la mitad del mar. XIX metales centellean en el mar Mediterráneo. XIX mercenarios sin paga. XIX fulgores de metal adicto. XIX intrigas. XIX rencores amotinados y XIX enloquecidos empleados de Su Majestad destazan al capitán de un barco británico. Extrañas bocas de sangre besan las aguas del Mediterráneo.

Trafalgar, la fragata del mal vigila el crimen desde el aire como un ángel marino.


Siglo 0

Un ojo de espuma se ve cegar al caer el bulto sacro de San Pablo. Una boca de espuma entre las infinitas bocas del mar se traga un bulto sacro entre las aguas de nuestro señor Mediterráneo. Los barcos son jaulas donde 100 esclavos de Roma apalean las aguas. Domadores de la bestia oleaje. El terrateniente San Pablo es un nudo de serpientes en la costa, escala en su trayecto hacia la fiesta de su ejecución, y para celebrar obra un último milagro:


Siglo XX

XX soldados y un agente de la SS sobrevuelan el mar Mediterráneo. Gran lustre la piel negra de las botas y el ennegrecido metal de los aviones en la noche. Fulge la oscuridad sobre el siniestro mar a carcajadas.

XX
esqueletos en vela. Roces de hueso y sal con la madera ardiente. XX miserables flotan en el mar Mediterráneo y es África blanca la sal y el calcio entrevisto por la piel seca de los cuerpos. XX migrantes muertos en una barca a la deriva improvisan un juego de cartas. Sueño de una precariedad más plena.


Siglo Mar

Tus barcos de dolor se cruzan en las aguas del Mediterráneo.

Las desgraciadas barcas griegas rajaron las desgraciadas aguas. La muerte rajaba las desgraciadas aguas y las desgraciadas barcas helenas rajaban su victoria sobre el mar. La victoria helena dividía las aguas. Una helena barca sangraba sobre el mar Mediterráneo e innumerables islotes de carne florecían blanquinegros sobre el mar.

¿Dónde está el mar Mediterráneo?

En las lágrimas del amor que no. Que nunca.

En el sudor de los marineros muertos que no. Que nunca.

En el amor de Pedro Jimena flotaron los cadáveres como flores blanquinegras en una gran piscina roja. La flota naval tatuaba las aguas y los acorazados arios custodiaban la lustrosa noche de la Mare Nostrum.

Tu pecho rompe las olas como un cristo de cemento en la proa de un acorazado americano. Un que ver con la entrega, un desafío vital. A la deriva del barril preñado. Otro vientre más, barril. Óvulo nogal y anillas negras. Flotas de un amor que no pudo encontrarse. Barrica o barco, da lo mismo.

Miríada la mar se cuela entre tus ojos. Todo sal la mar oxida tus entrañas. Y el sol. El Sol. Sol. Sal. Silencio y Muerte. Otra vez mar. Otra vez alianza para quedar vacío. Miríada azul. La Eterna. Cráter de agua bajo el desolado fulgor. Para siempre agua. Lino y viento. Aria la arena un fruto negro deshebrado bajo el sol, tu carne. Te traga la miríada mar. Más que inmensidad es flujo de mundo, es fuerza de flujo arcano. Mándala de la indeleble tristeza:

Mesías navales dividían las aguas y tras ellos la salina carne se entregaba a un Ser/Desear Supremo.

Todos ellos son los amantes muertos de Pedro Jimena. Inmensos buques en el lecho de su carcomido amor. El corazón naval de Pedro Jimena atravesado por las infinitas barcas derrotadas de su amor. Las oxidadas proas de su cariño tatuando las desgraciadas aguas. Todos los rostros de la humanidad lloran sobre el cielo y llueve. Eres todos los rostros de la humanidad y todos los cielos de la humanidad y todas las lluvias de la humanidad llorando sobre el mar de tu desolación. ¿Qué hay más allá del mar? Razas, eras y soles en la promiscua fragua del mar.



 


Alejandro Vazquez Hernández (Ciudad de México, 1989). Estudió el diplomado en Formación Literaria de la Escuela Mexicana de Escritores. Ha publicado reseñas de cine, ensayos y poemas en varios medios impresos y virtuales. Es autor de CTRTC (2.0.1.2. Editorial, 2012), Goodbye Horses (con Lorena López López, Niño Down Editorial, 2015) y Abraxas (Tegus, 2015). Su trabajo fue incluido en las antologías Cardo cinco años poesía (Redes, 2006) y Cardo ocho años. La oscuridad que late al fondo (Redes, 2008).


Alejandro Vazquez Hernández (Ciudad de México, 1989). He got a diploma from Escuela Mexicana de Escritores (EME). He has published film reviews, essays and poems in several printed and virtual media. He is the autor of  the poetry book Abraxas (Tegus, 2015); Goodbye Horses (along with Lorena López López) (Niño Down Editorial, 2015) and  CTRTC (2.0.1.2. Editorial, 2012). His poems have been included in the poetry anthologies Cardo ocho años, La oscuridad que late al fondo (Redes, 2008) and Cardo cinco años poesía (Redes, 2006).