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CUENTO BREVE / No. 64

Carta 750



Fernanda Bada

 

 

750ml. Contiene una botella de vino

A fue al supermercado. Llevaba consigo una hoja, parecía una lista larga e ilegible que, en todo el trayecto, no leyó. Caminaba rápidamente a través de los pasillos; parecía repasar la lista de memoria. Nunca se distrajo con nada ni metió un solo artículo en la canasta.

Fue hasta que A paró de golpe en la sección de vinos y licores que sus ojos despertaron. Su mirada brillosa barrió los precios y tomó el vino más barato (Gato Negro).
75.0 Porqués y una palabra borrada.


La casa siempre guarda un lugar para el descanso, un respaldo para el cuerpo, una cueva para el llanto.

A abrió la botella con un destapador de dos tiempos. En dos tiempos tomó y regresó la copa. En un tiempo dilatado se empinó el vino en la boca.

La hoja sobre la mesa, ilegible desde su sitio, ilegible por la historia que la atraviesa, y por el tiempo futuro en alcohol. Ilegible porque no la entendía, no lo entendía.

Una carta de amor negativa. Una carta de ruptura escrita en tinta negra y a mano. Una lista de porqués.

¿Por qué te escribo? Porque no tenemos tiempo, porque no funciona, porque es imposible ponernos de acuerdo, porque es invierno, porque ya no creo, porque se fue el amor, porque no quiero hacerte daño, porque eres grandiosa, porque te mereces algo mejor, porque soy un invesil

Porque él era un gran imbécil y A lo amaba, tachó esa palabra y lloró. Lloró porque los porqués continuaban…

 

750 minutos. 75.0 Porqués. 750 ml= Carta de 750 caracteres sin espacio.


Querido imbécil.

Me acabé una botella de vino. Siempre creíste que no podía sola.

No sé qué me hizo más daño, si el vino o contemplar tu carta por casi trece horas.

Conté 75 porqués. Me das hueva. Me haces vomitar más que el vino, y eso que era uno barato (un Gato Negro), porque no mereces más. Ja.

Me da gustó que esto haya terminado por la vía escrita; porque las palabras se las lleva el viento y es difícil confiar en el recuerdo, en la memoria de las frases emitidas.

Como aquella vez que me dijiste ¡Basta! Y yo me quedé con el juego, pero igual fue teniendo sexo.

¿Sabes? Cuando recibí tu carta, pensé que sería una carta de amor como la primera que mandaste, ¿te acuerdas? Donde anexaste nuestro primer ticket, un agua de un litro que compramos juntos, para compartir, porque pensabas que no me la acabaría yo sola. Ese día, me quedé con sed; siempre me he quedado con sed. Eres un desierto que nunca quiso dar vida. BYE.




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Ilustraciones:
(Sin autor) www.freeimages.com
tini raule
www.freeimages.com


Fernanda Bada (Veracruz, 1991). Es dramaturga y actriz, egresada de la licenciatura en Teatro en la Universidad Veracruzana con el perfil de Creación Escénica. Fue becaria en el Sexto Curso de Creación Literaria para Jóvenes, en el área de dramaturgia, organizado por la Fundación para las Letras Mexicanas; y del programa PECDA 2014-2015. Su obra Mirracio obtuvo una mención en el Premio Independiente de Joven Dramaturgia 2015, TSP. Cursó el diplomado en Creación Literaria en la escuela de la Sogem. Actualmente es residente en la Fundación Antonio Gala.