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CUENTO/ No. 65


Ring the bells that still can ring
Forget your perfect offering
There is a crack in everything
That's how the light gets in.

Leonard Cohen


(

  Sola

          .
                Esperando…
                En la estación San Antonio de la línea 7 del Sistema de
                Transporte Colectivo Metro (STCM) de la Ciudad de México,
                junto a la escalera
                                         eléctrica
                                                    que da
                                                              hacia
                                                                     el vestíbulo principal):


Un policía se topó con una maleta de viaje, grande, roja, marca Samsonite, que contenía un cuerpo humano. De inmediato se solicitó la presencia de un agente del Ministerio Público para que tomara conocimiento del hecho. Por la gravedad del hallazgo, arribó un escuadrón de policía que manipuló la valija.


En el interior de la maleta había un fardo:
envuelto con plástico negro y amarrado
con cuerdas de guitarra;           una fémina desnuda:
posición                        fetal:                        desmembrada:
morena: despedazada: cicatrices
(recientes, añejas): sofisticada manicura.
En el fondo de la valija: aromatizantes olor a “pino
primaveral”. Se deseaba ocultar la peste provocada
por el cuerpo que comenzaba a descomponerse:
pudriéndose.
Una ambulancia forense trasladó los restos
de dama a                                   la morgue.



Apareció una valija en un andén de la estación San Antonio —en dirección a Barranca del Muerto—, en la colonia Nonoalco; escondía el cuerpo de una mujer cercenada. Junto al cadáver se descubrió una nota firmada por el supuesto líder de una agrupación criminal; un pedazo de cartón; letras rojas; el mensaje no ha sido divulgado aún (se desconoce la razón). Quizá se trate de un asunto delicado.

La Procuraduría General de Justicia de la Ciudad de México (PGJCDMX) confirmó el hallazgo de los pedazos de dama en el interior de una maleta [veinticuatro fragmentos, sin pies ni cabeza]; los peritos fueron incapaces de identificarlos; también les resultó imposible precisar su edad y su estatura; por ello consideran inexcusable ubicar las extremidades faltantes.

El STCM puso a disposición de las autoridades correspondientes los videos de las cámaras de vigilancia de las estaciones de la línea 7 para tratar de reconocer a la persona que abandonó la valija —que, se supone, provenía del Estado de México— y, si se tiene suerte, distinguir a algún posible compinche (y, por qué no, a la mismísima víctima).

Un señor vio la maleta: la observó largo rato; sintió miedo al percatarse de que no tenía dueño; reportó su descubrimiento al policía que fungía como responsable de estación, quien temió lo peor (“¡una bomba!”): llamó a la Unidad de Protección Civil: acordonaron el lugar: hicieron acto de presencia altos mandos de las corporaciones policiales capitalinas; acudió una unidad especializada en explosivos, que se marchó de inmediato. “Ningún peligro”, aseguraron.


Como                                                                            las
                       extremidades                             de
       la                                     dama
                                                                                        mutilada
continúan         
                                                                        extraviadas,


algunos sectores de la estación San Antonio permanecen cerrados; otros son vigilados con especial atención.

La policía analizó el contenido de la valija y de los videos del STCM; asimismo, decidió patrullar las calles de los municipios de Naucalpan de Juárez y Tlalnepantla de Baz, en el Estado de México; se especula que allí podría aparecer el individuo que abandonó la maleta (la prensa lo bautizó como El Maletero), quien, de acuerdo con fuentes extraoficiales, estableció contacto con un policía: cruzaron varias palabras.

El procurador capitalino sostuvo que es imposible descartar que la mujer decapitada proceda del Estado de México. En contraparte, el procurador mexiquense comentó que “pese a las cifras, las evidencias y el sentido común, el Estado de México no tiene el mayor índice de feminicidios del país”.

Nunca había sido hallado un cadáver destazado, incompleto y con olor a “pino primaveral” dentro de una estación del STCM.

El jefe de policía explicó que no puede afirmarse que haya sido un ajuste de cuentas entre cárteles, a pesar de que encontraron un supuesto recado de la mafia y de que fue un asesinato muy sangriento: “en general, homicidios de esta naturaleza son producto de crímenes pasionales, venganzas y discusiones sobre Nada”.

“El individuo que trasladó la valija fue visto cerca de la estación El Rosario, en los linderos entre el Estado y la Ciudad de México, por lo que es factible que provenga de la entidad mexiquense… identificarlo resultará fundamental y pondrá las cosas en su lugar”.

En un comunicado de prensa, la Procuraduría General de Justicia del Estado de México (PGJEM) aseguró que: “no existen evidencias reales que indiquen que los acontecimientos hayan ocurrido en nuestra jurisdicción” (lo único irreal es lo real y viceversa); sin embargo, sostuvo también que estarán atentos a cualquier colaboración o diligencia que puedan solicitarles.

Se ignora si El Maletero participó en el crimen o si sólo transportó la valija: “quizá le pagaron por abandonar a la desmembrada en un lugar específico… quizá no… Quizá dejó la cabeza y los pies en otro sitio… [sic]”, aseguró el procurador capitalino.



Gracias a las cámaras de seguridad se sabe que el individuo abandonó
          la
        valija
    en el andén 
                     y que luego abordó
                                                el
                                                tren rumbo a Barranca del Muerto…

    Según la reconstrucción de la imagen del sospechoso, es un varón rollizo, de mentón oval, labios alargados y puntiagudos (como el pico de un lavanco), nariz ancha, cacarizo, cabellera alborotada, un metro treinta y siete centímetros de estatura.

La PGJCDXM pidió el apoyo de la ciudadanía: divulgó el retrato hablado del ignoto y difundió un número telefónico confidencial al cual pueden comunicarse las personas que tengan información relacionada con el caso.

Se determinó la ruta por la que llegó el sospechoso, a               r                       r     a        s     t                  r      a                  n              d                            o       su valija, a la estación San Antonio. Luego se supo que intercambió palabras por varios minutos con una boletera y con el policía encargado de estación (resulta extraño que ninguno recuerde a El Maletero… sería difícil olvidar a un individuo tan contrahecho como el del retrato hablado).

El hombre portaba también una bolsa de mandado de la pollería “La Pili”, adonde, se especula, podría haber transportado los pies y la cabeza de la hembra rebanada.

Un informante, que pidió conservar el anonimato, divisó a El Maletero cerca de la estación El Rosario, en los límites con el Estado de México, por lo que permanece latente la posibilidad de que la valija tenga esa procedencia. El personal de la PGJCDMX indagará cualquier desaparición.

Los peritos del Instituto de Ciencias Forenses reportaron avances significativos en la investigación: siguieron el protocolo útil para identificar a la dama cercenada y para averiguar su edad y estatura aproximadas. Llamó la atención de los detectives tanto la manicura estilizada como las múltiples cicatrices; a pesar de que la víctima estaba destazada, las cicatrices eran evidentes: “hay indicios que permiten suponer que vivió siempre en un entorno extremadamente violento”.

La PGJEM localizó un cuerpo decapitado de mujer en una mochila roja tipo back-pack en Ecatepec de Morelos, en una parada de camión, en la carretera México-Pachuca. Trascendió que el cadáver tenía una peculiar manicura y una cuerda de guitarra anudada al cuello (es cierto, todo es falso).

Los intentos por esclarecer la identidad de la descuartizada han sido vanos. Desde que los despojos humanos llegaron a la morgue han sido vistos por decenas de personas que han tratado inútilmente de reconocer en ellos a algún pariente desaparecido (la falta de cabeza ha dificultado el procedimiento).

Ningún ciudadano ha respondido la solicitud de apoyo emitida por la PGJCDMX (sí, estamos solos).








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Ilustraciones:
Davide Guglielmo www.freeimages.com


Jorge Luis Herrera (Ciudad de México, 1978). Licenciado en Historia del Arte (CAM), maestro en Letras Mexicanas y doctorando en Letras (UNAM). Ha publicado Voces en espiral. Entrevistas con escritores mexicanos contemporáneos (UV, 2009), Cuando estés en el cielo (Tintanueva ediciones, 2013), La Virgen del Internet (Tintanueva ediciones, 2014) y La nariz de Gogol (UAM, 2015); además, es coautor de la serie de libros de texto de Español para secundaria Letras y voces 1, 2 y 3 (Ediciones SM, 2012, 2013 y 2014). Ha colaborado con cuentos, ensayos, reseñas, entrevistas y fotografías en múltiples libros y revistas de México y del extranjero. Se ha hecho acreedor a varios reconocimientos por su trabajo literario; por ejemplo, en 2014 recibió el Premio Nacional de Novela Tintanueva por La Virgen del Internet.