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POESÍA / No. 67
El futuro es ahora
15 poetas dominicanos nacidos entre 1991 y 2002


Laura Ivette Batista

(Santo Domingo, 1992)



Los tígueres salvajes

Las letras intentan explorar el siguiente título / Se han estrellado en el fondo amarillo de un cuaderno / Huele a sucio y a descarga rebuscada, virtud del perfil ensayístico, filosófico, terapéutico. Rescato un verso despejado en el otro fondo maligno / Que buscaba la diversión ya que antes había llorado su grito / Juego canino, risas de niño malcriado, sonrisas mimadas, viajes al norte, espinas dorsales, turbante en el hoyo del corazón. Ahora se llama como vigila el título / Putas queridas, órganos salvajes, tintas sangrientas, risa y emoción / Maldita sensación, maldito vaivén, no te pienso, estoy donde estás, entonces te pienso / El fondo amarillo no dice tu nombre ni otros nombres, pronuncia la mirada que mira a otro mirar, enamorada de la vida, y de las vidas que te habitan. Mentir o ver las verdades que no se niegan, dicotomías dispares, expuestas en la miseria pero sobre todo en el olvido salvaje del amor / Dormido oleaje, piensa el cuerpo, sigue ajeno al nombre propuesto / Brisas del viento distante, enfoca su canto la supuesta diversión / Otra vez ya no se llama como se llama, y sin nombre, desquiciado, la falta no es que haga así de falta, no es nada más, que sensación.



Ritmo

Juguete de placenta
Víscera de cañón
Cronopio orquestado
Poesía de callejón
Cía. po! La policía
Carro verde cimarrón
Quita el sueño
Barrio eterno
Hacia afuera
El corazón.



Oleaje Sensitivo

Me voy de esta ciudad, sucia de tránsito y olvido / No pienso que otro lugar será mucho mejor. // En el lago nada un pez a encontrarse con la muerte, la muerte que es transparente y tenuemente blanca por sus bordes, no tiene alma ni caparazón. / El cielo ensordece y se estrecha a un ritmo constante / Las estrellas caen a la tierra y aumentan su brillo explosivo / La respiración transmite el aliento de Lhasa, en un cuarto oscuro y musical. / Hago consciencia de su vida en un tiempo / Hoy ella no existe / El agua mana / El sol se oculta / Nace una estrella y se esparce el polvo cósmico, descomunal. / Tuve que quemarme las pestañas para llegar hasta aquí / Encuentro un camino y una roca en lugar de una casucha o un castillo / A mi lado está el hombre sin nombre / Y está su fantasma, que es el mío también / El animal es el zorro, las películas se proyectan solas / El cuerpo ancestral y profético, en su memoria, impresiona la piel. // No puedo escuchar lo que ahora me dice / Pantalla y cielo azul oscuro / Caudal del Himalaya / Nos vamos de aquí. / Las estrías corroen la curvatura del belly / Jetam Mademoiselle / Bruselas, Ritmo, Cuatro, El caudal / Selva a tonos grises, marrones y verdes, extraviada e ilícita imaginación. / Tres para tres, Ya no quiero escribir, Vida. / Oleaje sensitivo, otra vez, una y la misma canción. / Pliegue interminable del voluptuoso amor.





Laura Ivette Batista. Es poeta y ensayista. Estudia Periodismo en la Facultad de Humanidades de la Universidad Autónoma de Santo Domingo. Ha trabajado como editora audiovisual, guionista y fotógrafa. Sus poemas “Mar” y “De las habladurías del mundo no sabe nadie” han sido publicados en un periódico nacional, mientras que algunos de sus textos —sobre semiótica, filosofía del lenguaje y otros temas— aparecen en diversos medios bajo pseudónimo.