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NAGARA / No. 68

Extraños y viejos libros de fotografía


1. Pelusa

¿Proust es el artista con la mayor obsesión por el autorretrato? ¿Más que Xavier Dolan y su truco de magia en Mommy? En La gran belleza, esa película plena de referencias a En busca del tiempo perdido, Pep Gambardella acude a una exposición fotográfica de un hombre que tiene fotografías de su rostro desde los 2 hasta los cincuenta años. Las primeras se las debe a su padre y después él siguió con el proyecto. Es uno de los momentos más emotivos de la cinta particularmente conmovedora a muchos niveles. Entre los autorretratos que a mí más me conmocionan están los de Friedlander: una combinación de documento e indagación estética y hermenéutica de la imagen. ¿Quién es el que está detrás de la cámara? ¿Quién es el modelo? ¿Nos pertenecen las imágenes de nuestro rostro, las grabaciones de nuestra voz de hace treinta años? Nuestras fotografías como esos caramelos en las bolsas de una camisa: caducos y llenos de pelusa.

Lee Friedlander




2. Cepillo de dientes

Sontag afirma que la Fotografía nos hace creer que cada instante, cada objeto es digno de retratarse. Ella lo consigna como un reproche. Simic escribe que estos siglos (el XX y el XXI) son los tiempos de los poetas menores. Los que escriben detrás del recibo de la colegiatura de sus hijos, en la nota de la compra de sus corbatines algunos versos sobre una taza de té que no bebieron en la sala de su abuela. ¿Proust estaría entre los poetas menores? Sí, aunque solo de cierta manera. Hay que recordar el cierre de El Tiempo recobrado. Cambia la densidad y el tamaño espacial de sus personajes por una dimensión temporal, donde son una especie de titanes liados en antiguos decires de salón. Martín Parr sería otro artista que está por lo pequeño, por lo infraordinario. Y sí, aquí aparece la voz de Perec y su manía por las descripciones de objetos sin importancia que sin embargo habitan la mayor parte de nuestra vida: la deformación del cepillo de dientes, el desgaste de la suela de los zapatos, el pupilente extraviado.

Martin Parr



3. Peluquería

William Eggleston


Dos playeras blancas, cuello V, talla M. Una la uso para dormir, la otra permanece en su empaque. ¿Cuál de las dos está deforme? La que está jalada de las mangas y en las costuras tiene un particular desgaste por la forma de mi nuca y de mi vientre. O la otra que ningún hombre ha usado y no ha pertenecido a nadie. Tal vez esto sólo sea una forma de recordar la fábula del zorro del Principito. O la ocasión en que el narrador de Proust se sorprende en su cama al leer en la primera plana del diario unas palabras que de alguna manera le parecen familiares pero que ya impresas son sumamente extrañas. O la sensación de Perec al mirar un edificio donde existió una peluquería con el nombre de su familia. Eggleston fotografía esos dos aspectos de lo cotidiano, los objetos aún sin la personalidad de los usuarios y la dependencia de los usuarios por un par de cobertores y media docena de sandalias oscuras.



Jorge Posada (San Luis Potosí, 1980). Autor de Habitar un país es llenar de tierra una piscina (Liliputienses, España, 2016) que reúne sus primeros cinco libros publicados en México, Argentina, España y Puerto Rico. Tiene una columna en las revistas Playboy, Terraplén y VozEd. Es editor de Poesía Mexa, Transtierros y Valderrama. Su blog: <http://costasinmar.blogspot.com>