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No. 9/CINE

 
Las corrupciones destructivas:
Antes de que el diablo sepa que estás muerto




Rodrigo Martínez




Before the devil knows you are dead (Antes de que el diablo sepa que estás muerto)
Director: Sidney Lumet
Linsefilm, 2007
Reparto: Philip Seymour Hoffman; Ethan Hawke; Albert Finney; Marisa Tomei; Rosemary Harris
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before-the-devil-knows-youre-dead.jpgEn la cinematografía norteamericana contemporánea hay pocos directores que han logrado un estilo propio a través del tratamiento de la condición humana. A sus ochenta y tres años, y con medio siglo de trayectoria fílmica, Sydney Lumet (Filadelfia, 1924) no sólo ha legado una filmografía sólida, sino que con la cinta Before the devil knows you are dead (Antes de que el diablo sepa que estás muerto) confirma que su visión sobre el ser humano ha sido la clave de sus mejores trabajos.

Andy (Philip Seymour Hoffman) y Hank Hanson (Ethan Hawke) experimentan una serie de apuros económicos; el primero ha cometido una serie de fraudes en la compañía en que trabaja a fin de complacer las aficiones materiales de su mujer mientras que el segundo debe atender las necesidades de su hija al tiempo que soporta las ofensas que su ex esposa le propina. Para desahogar sus compromisos, los hermanos planean y ejecutan un asalto que resulta en un trágico y desafortunado homicidio. Todo se debe a que decidieron saquear la joyería de sus propios padres con el propósito de asegurar un robo sin fatalidades ni pérdidas.

Ya desde 12 angry men (12 hombres sin piedad), cinta con la que debutó y que le valió el Oso de Oro en el Festival de Berlín, Lumet mostró su interés por la condición del ser humano. Aquella película es un relato sobre la capacidad ética del hombre en el que un jurado lleva a varios colegas más a reflexionar, hasta las consecuencias finales, acerca de la inocencia de un joven acusado de homicidio.

Sin embargo, en sus películas de la década de 1970, algunas de ellas consideradas como referentes del cine norteamericano reciente, Lumet dio un giro a su visión debutante al dar pie a uno de los temas que lo han caracterizado: la corrupción ética y moral del hombre. Y es que cintas como Serpico (sobre el vano enfrentamiento de un oficial contra la corrupción policiaca) y Network (una mirada a la vacuidad de la televisión lucrativa) dan cuenta de una visión del hombre como un ser de naturaleza invariablemente deshonesta.

A pesar de esto, el antecedente más claro de Before the devil knows you are dead es Dog day afternoon (Tarde de perros). En esta cinta basada en un hecho real, Sonny Wortzik (Al Pacino) roba un banco para financiar la cirugía de cambio de sexo de su amante. El hurto fracasa pues ocasiona un escándalo público que llega a miles de televidentes. Y es que, según el plan original, éste debía consumarse en 10 minutos. El sustento de esta historia es la complejidad del personaje principal, un excombatiente de la guerra de Vietnam, casado, padre de tres críos, hijo de una mujer obsesiva y amante de un homosexual.

Con Before the devil knows you are dead, Lumet consigue una fábula realista que muestra al hombre moderno como un ser que ha perdido toda decencia. La corrupción de los personajes no sólo es evidente en los hermanos que deciden cometer el atraco, sino en la esposa infiel de uno de ellos, en la vida ociosa y delincuencial de Bobby Lasorda (Brian F. O'Byrne), un colega de Hank, y hasta en la figura del padre de la familia Hanson (Albert Finney).

Del mismo modo que el personaje protagonizado por Al Pacino, los hermanos Hanson escogen el camino aparentemente más sencillo para complacer sus compulsiones. Esta indecencia los conduce a la calamidad. A pesar de que el embrollo en que los hermanos se involucran parece dotar de moralismo a la trama (el fatalismo como castigo), nunca se establecen valoraciones sobre los personajes. La narración evade el juicio moral a través de un tono impersonal. Como en Serpico y Dog day afternoon, los protagonistas se configuran con base en sus acciones. Sólo el espectador puede determinar quiénes poseen un poco de decencia.

No hay duda de que la mayor virtud de esta cinta es el manejo de actores. Lumet logra un melodrama con tintes de tragedia clásica cuyo sustento es la depredación mutua de los integrantes de una familia. La correlación entre Hank y Andy (el primero terriblemente estúpido y cobarde —y que bien podría ser el Michael O´Hara de Lumet— el segundo cínico y dotado de una frialdad implacable) produce un espectro de contrastes y conflictos que se extiende al resto de los personajes.

Como ha señalado A. O. Scott en su crítica de The New York Times, en esta cinta los personajes secundarios y terciarios tienen un papel que va más allá de sostener el argumento. Tal es el caso de Gina Hanson (Marisa Tomei), quien engaña a Andy con su propio hermano Hank; y de Charles Hanson, el tosco y callado padre de familia que forjó su negocio de manera ilegal y quien está dispuesto a aniquilar a su hijo indeseado por el puro deseo de venganza. En este tipo de cintas, Lumet consigue un penetrante sabor a dramaturgia, cosa que no es de extrañar pues ha adaptado obras de Antón Chejov, Arthur Miller y Peter Shaffer con éxito.

El papel de la estructura narrativa es crucial. La película es un juego de repeticiones climáticas: tras una secuencia inicial que da significación al título de la cinta (en lo que parece ser un sueño, Andy Hanson y su mujer viven un encuentro sexual en un viaje a Brasil), vemos la recreación del atraco y, a partir de ese momento, esta secuencia se repetirá desde distintas perspectivas al tiempo que hay transgresiones del tiempo que dan lugar a lo sucedido durante los días en que se planeó el robo. Con este jugueteo minimalista, la historia consigue llegar en varias ocasiones a un punto de gran tensión que siempre culmina en una vuelta al pasado reciente. Esta marejada de catarsis postergadas llevará a un episodio de violencia desenfrenada que dará una resolución definitiva a la historia. Entonces cobran sentido las palabras de un viejo amigo de Charles Hanson: “El mundo es un lugar malvado; algunos hacen dinero con él; otros son destruidos por él”.

Sydney Lumet es un caso especial en el cine norteamericano; a pesar de que ha realizado películas con bastantes limitaciones, no cabe duda de que es uno de los directores más experimentados y capaces de su medio. Con su dosis de personajes corruptos y bien dibujados, Before the devil knows you are dead es una evidencia de lo anterior ya que, debido a su profundidad y al manejo exquisito de los conflictos y la trama, es una película que merece un lugar entre las tres mejores que ha realizado este director en su larga y polémica trayectoria fílmica.





Rodrigo Martínez (México, 1982) es comunicólogo por la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. Ha publicado en las revistas Punto de partida, El Universo del Búho, Viento en vela, La revista, Periódico de poesía (versión digital), así como en el suplemento Confabulario y el diario El Financiero. En 2004 obtuvo el Premio Nacional de Ensayo Universitario Agustín Yáñez organizado por la revista Tierra adentro y el Conaculta. Fue ganador del premio de cuento del XXXV Concurso de Punto de partida. Un año después recibió el premio de crónica del mismo certamen (This email address is being protected from spambots. You need JavaScript enabled to view it.).