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No. 10/CUENTO

 

Visita a la oficina de  un  famoso fotógrafo
(Viñeta de costumbres sorprendentes)




Isidoro Eliut


A Stanley Martin Lieber


Con todo y la majestuosa estructura del edificio del Daily Bugle, éste nunca me pareció tan impresionante como la oficina del fotógrafo: La puerta de cristal me parecía la vitrina de una tienda de fantasías; más imponente aún era el enorme ventanal, cuya postal de Nueva York era más como el paisaje de un artista de vanguardia que el verdadero aspecto de una ciudad humana.

hero_comic_illustration-gerard79.jpgEl muro frente a la ventana lucía, orgulloso, un cartel de la gira internacional en la que el dueño de la oficina presentó su famoso libro de fotografías de un controversial superhéroe. A su lado, y casi del mismo tamaño, otra imagen de dicho personaje; una de las primeras en la carrera de este hombre que, alguna vez (cuando tomó aquella foto, por ejemplo), fue un free lance como yo.

Procuraba llegar temprano a entregar mi material, con la cámara colgando del cuello (como él, según me cuentan los que lo conocieron de joven); tomaba asiento frente a su escritorio enorme, lustroso, lleno de cosas que por sí mismas representaban cuentos de fluidas páginas. Me gustaba llegar temprano por eso, para encontrarme solo en medio de esa vida tan admirable; había algo de leyenda en las palabras de la recepcionista que me decía: “¿Puede esperar un momento?, el señor Parker aún no regresa de impartir sus clases en la universidad”.

Entonces, cada vez que visito su oficina, me sumerjo en el mundo del escritorio y contemplo la foto con dedicatoria de su ex esposa, la famosa supermodelo pelirroja, a quien sigue viendo, como los buenos amigos que han sido siempre; contemplo también la antigua foto familiar (sus tíos, sus padres y él, un niño de brazos todavía). Hay una foto aún más hermosa, enmarcada con cuidado y que muestra tiempos menos glamorosos aunque más optimistas: él, ya casi un hombre, recién graduado de la preparatoria, escoltando junto con su tío a la adorable señora que nunca dejó de mimarlo como a un pequeño.

photographer-owaisk_4u.jpg Cada detalle en ese escritorio, en esa oficina, siempre me hace pensar en lo mucho que admiro al hombre que normalmente ocupa la silla más cómoda del cuarto; su origen sencillo, sus fuertes lazos familiares a pesar de las bajas, la buena suerte que acompaña una vida de esfuerzos, todo en aquel catedrático de bioquímica me resulta tan familiar, que siento cómo mis sueños escalan las paredes del edificio del diario con muchas esperanzas.

Por desgracia, lo más inquietante del escritorio salta siempre sobre mis mejores ánimos como un duende malévolo: el destello de aquella libreta de oro macizo que cierta entidad cósmica transformó, junto con un edificio entero, en precioso metal, me recuerda que el señor Parker y yo no somos la misma clase de hombre.

 


Ilustraciones:
gerard79. www.sxc.hu
owaisk 4u. www.sxc.hu


Isidoro Eliut (Irapuato, Guanajuato, 1982) estudió la carrera de Lengua y Literaturas Modernas Inglesas en la Facultad de Filosofía y Letras (UNAM); ha publicado poemas en la antología Miradas inquietas: compendio de poesía joven de la Escuela de Iniciación Artística No. 1, INBA (Conaculta, 2007) y es ganador del Certamen de Cuento Breve Jaime Torres Bodet de Ciudad Nezahualcóyotl.