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No. 11/POESÍA

 
Poemas


Xavier Oquendo
 

Extraño suceso

levantarse temprano,
lavarse con el viento las manos,
salir a probar suerte con el clima
(descubrir que tienes mala suerte).
Volver con crisantemos en los ojos,
parir un escalofrío que fríe,
visitar la ostra de tus perlas
(descubrirle a la perla la utopía).
Dormirse tarde,
despertar. 

                                                                                        (De El (An)verso de las esquinas, 1997)





Postal de vikingo en un mar caliente

La encontré
en las cárceles de Cartagena;
le pedí
el mapa de algún tesoro
que no sea sus ojos.
Pensé en irme,
pero ya no me fui tanto.

El mar y sus ojos
son un faro en medio del iluso puerto.

Blas de Lezo
atraviesa las murallas
que dibujan su contorno
cuando ella duerme.


                                                                                       
(
De La Cruz de la ceniza, 2005)



Sed


                                                                                       
A Rubén Astudillo y Astudillo,
                                                                                        a quien le gustaba este poema


No me pases la sal, samaritana.
En el pozo aún hay agua
sin fermentar.

He llegado sudando desde el monte
y quisiera ver en ti la luz del mar.

La sal, samaritana,
es el lamento del mar
sin naufragar.

El pozo tiene espuma
y es de dulce.

Samaritana,
quiero en tus ojos
ver el mar.




Antes de la caza


                                                                                        A mi padre
 

Quiero encontrar el lugar
donde ubicarme.
Entro en la vecindad
de voces que me dicen:
                     ve a buscarte lejos,
                            en los andenes de las penas,
                     ve a ponerte en fila con los astros;
                            deja el poema un rato, 
                            y reconoce los olmos.
                            Piensa que ya estorbas y no sirves,
                                      que de grande uno se trastroca
                                               y se consume.

Mamá ya no prepara bien las cenas,
no hay comida hasta después del día.

Ve a buscar el círculo vicioso
que pueda hacerte hombre
en el insomnio de los días.

                   Vete y no vuelvas 
                            hasta después de la caza.




Brama el poniente (fragmento)

I


                                                                                       
A Viviana Cordero

De tanto hacer crepúsculo
en la misma montaña,
se cayó el telón
de todo lo que es verde.
Se regó el jarabe de la noche
como un brebaje fabricado
por el disgusto de las nubes.
Se cayó mi faz y se hizo trizas,
se rompió mi aire en una bohemia,
me hechizó un conjuro
con una vara mágica;
estoy en pedazos, como el canto del gallo
en la ciudad traficable.

De tanto hablar en forma de crepúsculo,
me siento más montaña que otros días.
 


Xavier Oquendo Troncoso (Ambato-Ecuador, 1972) es periodista y doctor en Letras y Literatura. Estudió edición de libros en Madrid. Ha publicado 11 títulos, entre poesía, cuento, literatura infantil y antologías de la lírica joven del Ecuador. Su último libro, Salvados del naufragio, recopila 15 años de poesía. Representante del Ecuador en importantes encuentros poéticos y literarios en España, México, Colombia, Chile y Perú. Organizador de las cuatro ediciones de las Jornadas de poesía joven del Ecuador. Ha merecido diversos premios nacionales como el Pablo Palacio en cuento y el Premio Nacional de poesía (1993). Integra antologías nacionales e internacionales. El Municipio de su ciudad, en 1999, le concedió la condecoración Juan León Mera por su trabajo literario y de difusión. Es editor, catedrático y editorialista de diversos medios de comunicación. Parte de su poesía ha sido traducida al italiano y al portugués.