Números anteriores

No. 13/POESÍA

 
Dos poemas


Eduardo de Gortari

Las dunas

sucios arañados
se van como exploradores
al corazón de su existencia
sonrientes resplandecientes

Bernard Pozier

Surfeábamos en las dunas frente al mar
en las tablas de nuestras patinetas

Era el último año de primaria 
y éramos capaces de atravesar la selva
cruzar el río a nado
en una incursión nocturna
lanzar huevos/kamikaze hacia las casas 
ya deseábamos tener tatuajes y arracadas
pero temblábamos al querer besar a una chica

Conocíamos el mundo de memoria
porque empezaba en el manglar indómito
detrás de la colonia    y terminaba  en el mar
Muchas veces entramos a sus aguas a la media noche
creyendo secretamente que la Tierra era cuadrada
y que de ir muy lejos
encontraríamos el filo de los océanos
por donde se van las cosas
//empezando por la arena//
y ya sabíamos de antemano la sentencia
de que algún día habríamos de caer por ese borde

Pero hicimos el esfuerzo de descuadrar la Tierra 
como las ruedas de nuestras patinetas 
al ir por la calle creando los conjuros necesarios
para hacer un ollie o un flip
y después fumábamos cigarrillos a escondidas
en los lotes baldíos
al amparo de la hierba que crecía incontrolable

Aprendimos a expandir el mundo
con nuestros tenis rotos
a expandir nuestra voz
en las pocas canciones que sabíamos tocar
No sentíamos pudor
al traer playeras y dijes de Dragon Ball
porque Gokú siempre salvaba el mundo
cada 20 capítulos
no como aquellos mesías
que a nuestro parecer sólo causaban guerras
o el tedio de una clase de catecismo

Al salir de la escuela resguardábamos nuestros límites
con técnicas de vigilancia militar
que nuestros padres llamaban vagancia
Algunos sábados reinventábamos la noche
desde un lugar que nosotros llamábamos secreto
aunque ahora no es más que un patio trasero
Ahí cuidábamos la arquitectura
de las columnas que sostenían nuestro mundo
Después de saltar la barda
entendíamos en una lucidez de hombre prehistórico
a la noche como un sitio
donde las reglas eran de un plástico muy frágil 
y el asfalto era tan nuestro
que el planeta entero podía serlo 
y algunas veces lo fue

Fue ese momento el primer riff
de un disco que ahora escuchamos con nostalgia
el diario zape de mi padre
las horas interminables en la dirección 
las dos veces que nos detuvo la policía
y todas las ocasiones en que sangramos
por clavos   
                por piedras 
                       por puños
la mayoría por caídas
pero también fuimos grandes aprendices
en el arte de caer
//hasta que empezamos a hacerlo con maestría
limpiándonos el polvo y la sangre al levantarnos
con la intuición de que eso nunca sería diferente//
Mas fuimos gigantes
trepando dunas que bajábamos en patineta
donde ahora sólo hay edificios departamentales



Cardiograma sobre un espejo al salir de la regadera

Escribir siempre es
dibujar sobre un espejo empañado

Escribir siempre es 
            verse en un espejo empañado
            donde unas cuantas palabras 
            dejan que asome el reflejo

Escribir siempre es
pasar tus dedos  
            por la humedad del vidrio
sin importar que se evaporen tus huellas
Cuando eso pase
tú también te habrás ido


Más poemas aquí...


Eduardo de Gortari (Ciudad de México, 1988) ha publicado en las revistas Tierra Adentro, La Línea del Cosmonauta, Literal y Punto de partida, además de la antología Divino Tesoro. Es miembro del colectivo Devrayativa. Ganó el Premio Nacional de Literatura para Jóvenes muy Jóvenes 2006 en el área de poesía. Es vocalista y guitarrista del grupo de rock Yesterday Pop.