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No. 14/POESÍA

 
Poemas


Armando Ayala
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
MUDO
me transformo
en red
dejo atrás
mi piel quemada
y río
con sinceridad
río
de crecidas
aprendo a usar
los puentes
soy menos muralla
madrugo
sin dolor
una luz
              parece
anidó
en mi cabeza



CUÁNTAS VECES RECORRIDO
y sigue sin piel
y el aliento refresca
su aire mineral
de rodilla crepuscular
entre andamios
vecindades y puertas
cuánto falta entonces
si regresamos mañana
puros
al sol y al monóxido
oasis de fuentes
sigamos
sigamos
hasta que los ojos se cierren
y las calles sean
la arena
y la hierba
nuevamente



CÓMO DECIRTE
sin que a partir de mis palabras
una ciudad reviente
y el mar salga de su cauce
cómo decirte así sin más
aquellas voces de antes
como si se tratara de empezar
y como no
y no sé nada
ni siquiera sé tocarte
cómo decir en voz alta
el polvo de carencia
que detiene mi sangre
para qué decirte
por cierto
si las nubes vendrán
si los gallos escucharán
nuestros lamentos
Con qué armas llegar
al frente
si mi morada se derrumba
y el tiempo pasa
y se lleva nuestros niños
y las gotas se hacen marcas
cadáveres del sol
que nubló la tarde
cómo decirte
si en los muelles
apenas nace líquida
la estrella de cal
y en la distancia
las luces malas
se apagan siempre



MIGAJAS PARA LOS PECES
espejos para el ciego aquél
que se resistía a dejar de posar sus pupilas
en la vida
agua para los ahogados
marchitos de sed
que escriben cartas diarias
a sus lamentables barcos
pájaros para los árboles
nerviosos
y manzanas para sus suicidas
de domingos lluviosos
de sueños de vidrio molido
cubiertos de llanto
por el tiempo segundo
que desvistió sus párpados
Nubes para sus ojos...



AÚN TENGO MAR
cuando el día llega
con sus tormentas milenarias
de agujas y ráfagas
aún sigue la sal
en mi mano inconsciente
que recorrió cada vello
antes de tu piel
como si quisiera sentir tu sombra
o el aroma que emana
tu ánima cercana a mi líquido natural
aún queda algo de mar
en mis vértebras y nervios
y mil ganas
y ganas
y ganas mi batalla de vientre
y de muslos dispuestos
en una purga de ropa y de delitos
cómo duele entonces lo inconcluso
cómo instala la memoria su juego de dardos
en la calma temblorosa
de huecos permanentes
aún tengo mar en mi pobre ejercicio
del arte doloroso de desnudar a una mujer



SIN MAR
Disimulado
debiera un tanto más fácil
quedarse con las manos vacías
después de un monte de sudores
y agua estancada
en mis huesos náufragos
sin su isla de caricias subversivas
en tu cuerpo nuevo
de lumbre tibia
No debí quedarme a la orilla
si a pesar de todo
en un parpadeo
mi imagen
quedará reducida
a una sonrisa
en un cuento
sin ningún final
sin ninguna culpa



Y SI DE PRONTO
Dijera
no importa
y mañana despertara
con diez años menos
y tú fueras tan otra
o la de antes
o fueras al menos
a quien busco
enlunado
por las veredas
de mi seso
si te hiciera reír siempre
como hoy
así
sin rocas
sin alpiste
tal vez la mitad de mí
descansará un poco
o se sentara a la cabecera
de mi mitad otra
para decirle
duerme duerme
imaginando barquitos
y niños eternos
jugando con brújulas



ALÓJAME
anémona de lumbre
anímame
con láminas de agua
anónima
dirige tu mirada
hacia mi sombra
y sin ser
sueño sincero
en vista de mi nula nebulosa
aléjame



Fase fractal

Por qué no decir aurora
y nacer más sanos
antes de la memoria
antes de perder de vista
las flores
por qué no intentar
ser poco menos
a veces
y flotar en aceite
ligeros los duelos
la tierra
los naranjos
Que nos duelan las espinas
y el amanecer no encuentre
ninguna razón para concebir
nubosidades
ser menos mínimos
si después de todo
en la ruta
nuestros ojos
miraron
toneladas de prodigios



DEJÉ DE ESCRIBIR
y los navíos
despegan menos en las noches meridianas
no saltan las estrellas
no brillan más las noches
Dejé de escribir
y no me quejo
después del temporal
y los gemidos
no rompen las olas
no bajan a verme
los gorriones
Dejé de escribir
y en mi defensa
diré si para siempre
y no al menos
hoy
para acordarme
de los latidos y las pieles
y los nombres propios
de tan propios
de las mentiras quemadas
en la lumbre
Dejé de escribir
por otra parte
me hice antagonista
y pirata
lloví en suelos impermeables
mojé otras lenguas con mi lengua
Dejé de escribir
en las paredes
y casi se secó la tinta
de todos esos pulpos obstinados
que tiemblan ahora
en sus guaridas
Dejé de escribir
no lo lamento
a pesar del mar y las orillas
dejé detrás los acantilados
puse los pies en tierra
Dejé de escribir y a la distancia
siento que vuelvo
de un viaje planetario
Quise más
nadé con ruiseñores
sembré mi casa
de estalactitas
Dejé de escribir
y te lo digo
por el camino que llevamos
andado
No sé qué siga
Dejé de escribir puntos y puntos
y la mano tiembla
deshaciendo nudos
y te digo amiga
que me pesa
y en las noches
parezco a veces
un barco anclado
en una playa muda

 


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Armando Ayala Ochoa (Ciudad de México, 1972) obtuvo el premio de poesía de la revista Punto de partida en 2005. Ha publicado Nativa (Musaraña, 2006) y Líquido semántico (Samsara, 2008). Fue incluido en la Antología de poetas jóvenes  Un orbe más ancho (UNAM, 2005) y Movimiento Pendular Simple (Colectivo Poético Cardo/Malvario, 2007). Ha publicado en las revistas Oráculo, Alforja y Etcétera. Colabora con el colectivo poético Cardo. Es Ingeniero Químico y Auditor Ambiental. Actualmente estudia la carrera de Letras Hispánicas en la Facultad de Filosofía y Letras.