Números anteriores

No. 14/RESEÑA

 
Océano mar, de Alessandro Barico


Mariana Hernández
 

Océano mar
Alessandro Baricco
Anagrama, 1999


 
 

oceano-mar-portada.jpgAlessandro Baricco ya es considerado uno de los escritores más finos e importantes de su generación por obras como Tierras de cristal, Seda, City y Sin sangre.

Con su novela Océano mar, publicada en 1993, obtuvo el premio Viareggio. El libro está dividido en tres partes: “Posada Almayer”, “El vientre del mar” y “Los cantos del retorno”. En la primera parte se presentan los personajes que ocupan la posada, personajes curiosos todos, atendidos de manera misteriosa por niños pequeños que les brindan extraños regalos, como sueños.

La segunda parte habla de la verdad, y no se trata de una verdad que el hombre pudiera amar y admirar, sino de una verdad cruel y desgarradora. Baricco propone un concepto de verdad muy diferente al que pudo ser considerado bello. Uno de sus personajes, Thomas, ha sido abandonado en una balsa sin timón ni velas junto con otros de sus compañeros de viaje tras haber naufragado la nave en la que viajaban. En esta balsa conocerán la gran verdad del tipo de hombre que se ha internado en el vientre del mar; sin embargo, se trata de una verdad que desearían no poseer:

 

[Relataría] esta historia sin pararme nunca, mil veces, para comprender qué quiere decir que la verdad sólo se concede al horror, y que para alcanzarla hemos tenido que destruirnos unos a otros, para poseerla hemos tenido que convertirnos en bestias feroces, para sacarla de su escondrijo hemos tenido que desgarrarnos de dolor. Y para ser verdaderos hemos tenido que morir. ¿Por qué? ¿Por qué las cosas sólo llegan a ser verdaderas en la dentellada de la desesperación?

En la narración de Baricco, el lector pierde con facilidad la barrera que escinde lo real de lo ficticio, de tal manera está narrada la historia. Con el realismo de “Le Radeau de la Méduse de Géricault”, podemos percibir la desesperación de los hombres abandonados a la locura y el hambre en la balsa. “El vientre del mar” parece a primera vista independiente de las otras dos partes del libro, está relacionada por motivos como el océano y los personajes; pero, además, el estilo que emplea el autor para las tres partes es diferente. Es hasta la tercera parte, en “Los viajes del retorno” que la existencia de cada personaje, de cada historia, toma un sentido.

El estilo que emplea Alessandro Baricco para darle vida a sus personajes es especialmente delicado y preciso, cada uno de ellos es indispensable, cada uno de ellos aporta un color distinto al cuadro que se va pintando a lo largo de la novela, son texturas, amargas o dulces, todas necesarias en el universo que crea el autor italiano con sus palabras. No hay uno solo del que se pueda prescindir. La prosa de Baricco es sumamente fina, aun los pasajes que narran eventos desafortunados o terribles están escritos con sutileza y, a la vez, con una pasión impactante. Posee imágenes sorprendentes e inevitablemente inolvidables. Definitivamente es un libro muy bello.

Más reseñas aquí...


Mariana Hernández Cruz (Distrito Federal, 1984) estudia la carrera de Lengua y Literaturas Hispánicas en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM.