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No. 16/POESÍA


 
Tres postales del sur


Carlos Ramírez Vuelvas


Imágenes para Luis Paniagua




I. Máncora

Se extiende el venablo azul de la mañana

Una llamarada de ámbar incendia
el ojo de agua de una perla

Muchachas rubias de cristal dejan caer
la regadera de calor y miel de su cabello

Sobre el escalpelo de la nube
la gaviota es el recuerdo
que en el acantilado o la memoria
a veces tiene la forma de una piedra
Cuando sus alas golpean
lo más débil del cielo

En lo profundo
una mano arrugada como el cuerpo de las dunas
recoge las estrías de la red de pesca
Y deja sobre el agua      tejido con la espuma
el hallazgo doloroso de la sal en las heridas
del labriego del mar

A veces también miro el silencio
del sol que divide el paisaje marítimo

Pero en la mirada voraz que hay en mi rostro
te veo dispuesta sobre la sábana del día
Tu cuerpo tiene la belleza del verano
entera en la redonda sed de la sandía




II. Lima

No existe la ciudad
es la perra tristeza
―la tuya y la mía―
que en el corazón de la lágrima
comienza a ladrar




III. Puerto Ocopa/ Río Perenné

Qué duro y dulce, amada, es el viento
del invierno en la selva.
El brazo pareciera del pescador maduro
pero látigo que cosecha en el río más negro
el alimento fresco de oro tierno:
un dorado, una doncella, en tus labios deja;
un fiero jabalí, una oveja, en ti dispone.

Y algo más agreste, como timbales en los techos,
son símbolos de lluvia
que duermen y despiertan
en el corazón verde de la selva.
Es la jauría, lo sabes, que pecho adentro
también apasionada duerme.
Y para mirar el cielo raso miro
la extensión profunda del cerrado abismo.

Ven, amada, a las orillas de la rivera
que dan forma al espejo de los días.
Qué dios con tal sabiduría
puso nombre al río:
llamar a su camino lo que en sus pasos vacila.
Apenas la planta de uno el agua llana pisa,
desaparece la huella como si fuera vana.

A veces dudo y pienso
que también perenne como el río
es nuestra vida.
Y adentro de la piel del cauce
―nuestro y del día―
aguardan el oro, el pez, la cabra,
que alimentan, con espinas o diamantes,
nuestras almas.


Carlos Ramírez Vuelvas (Colima, Colima, 1981) es egresado de la licenciatura en Letras y Periodismo de la Universidad de Colima y de la maestría en Letras Mexicanas de la Universidad Nacional Autónoma de México. Ha publicado el cuaderno de poesía Calíope (2001), el libro Brazo de sol (2002), con el cual mereció el Premio Estatal de Poesía, además de Cuadernos de la lengua y el viento (2007), en coautoría con Avelino Gómez Guzmán. Algunos de sus poemas se incluyen en las antologías: Los extremos que se tocan (2004), Un orbe más ancho. Cuarenta poetas jóvenes de México (2005) y La luz que va dando nombre (2007), así como  el cuaderno de viñetas Ruleta Rusa. .