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No. 16/CUENTO


 
Negras conciencias


Ricardo García Vázquez


cuento-negras-wendtwork.jpgAunque parezca increíble, les aseguro que el hecho fue abundantemente documentado. Sucedió hace casi una década en la ciudad de Chicago, por tanto no debe sorprender que la universidad de aquella ciudad disponga en sus archivos de una prolija información acerca del acontecimiento; inclusive se afirma que existe una filmación de la noche en que la humanidad fue condenada a una eternidad de sufrimientos... por supuesto que únicamente los creyentes negros piensan que la historia fue verídica, en tanto que los blancos no le conceden ninguna importancia. La realidad es que desde que Salvatore Horry murió pocas veces ha sido comentada su vida, excepto por sus leales partidarios mientras que el resto de las personas prefiere ignorar el tema. Por nuestra parte, no pretendemos atribuir la razón a unos u otros, mas consideramos importante que se difunda esta historia a lo ancho del planeta. Si las almas han sido condenadas a perpetuas torturas, la humanidad merece cuando menos ser alertada.

Se desconocen los datos precisos acerca de la infancia de Horry, de modo que hasta que no sea investigada su vida a profundidad, daremos validez a la información disponible. Se piensa que nació en un paupérrimo barrio de negros en Nueva York. Asimismo, es natural suponer que su niñez transcurrió al lado de delincuentes y vagos enfrentados en disputas por el control de la distribución de drogas. Tampoco puede dejar de mencionarse la sospecha de que la causa de la inexistencia de registro en alguna universidad sea por culpa de que nunca terminó la preparatoria, debido a que embarazó a una compañera de escuela, por lo que se vio obligado a trabajar en un expendio de hamburguesas. Quizás haya adquirido una enfermedad venérea o algún otro de esos males de negros que son tan temidos en la actualidad. Y tal vez, ¿por qué no decirlo?, pueda afirmarse que estaba enfermo de sida. Es probable que en realidad su muerte haya sido causada por esa enfermedad en vez de que el culpable haya sido el designio divino. En aras del rigor científico hay que confesar que nada se conoce con certeza desde su nacimiento hasta que cumplió treinta y dos años. Cualquier afirmación no es más que mera conjetura, de modo que aun cuando resulte sumamente razonable asegurar que fue un criminal, visitante asiduo de correccionales y más tarde de cárceles estatales, la verdad es que nada sabemos de él.

cuento-negras-andrewmill.jpgFue en diciembre de 1998 cuando, a través de los noticieros nocturnos, se difundió el mensaje de Horry en el que anunciaba el fin del mundo. Dijo expresamente que el 31 de diciembre de 1999 la humanidad dejaría de existir, a menos que él derramara su sangre en sacrificio a Dios, como súplica de perdón ante los pecados cometidos durante dos mil años. Sin embargo, declaró estar dubitativo de inmolarse en favor de la humanidad, pues, según sus palabras, la gente del planeta era maligna y no merecía redención. Confesó finalmente su incertidumbre acerca del destino del mundo, aunque aceptó que si hallaba una razón por la cual valiera la pena morir para salvar a las personas, no dudaría en hacer que su sangre fluyera libremente.

A la mañana siguiente hubo múltiples comentarios acerca del mensaje que Horry difundió. Los conservadores blancos consideraron humillante la posibilidad de que un negro salpicara con su sangre podrida las calles de Chicago, además se les hizo de mal gusto que el heraldo del cielo fuese de raza negra porque no por nada Cristo fue indoeuropeo ―basta con observar sus retratos― aunque nacido en tierra hebrea; por su parte, los afroamericanos vitorearon que finalmente la igualdad había llegado al cielo. Ya era hora, exclamaron dichosos, de que Dios aceptara que era negro y que el negro no merecía ser considerado el color de la maldad, como el blanco lo era de la pureza, y si hasta ahora se consideraba así era a causa de una confusión que había invertido el orden natural; en cambio los asiáticos, en principio, se aterraron, pero pronto advirtieron que si el fin del mundo estaba próximo, entonces la gente gastaría sus ahorros sin mesura, por lo que invirtieron en acaparar el mercado de artículos suntuosos; por último, los judíos fueron menos usureros y se dedicaron a acusar a las televisoras de antisemitas y conspiradoras contra la comunidad judía del mundo, aunque  finalmente se burlaron de la credulidad de la gente vanagloriándose de haber sido el único pueblo elegido originalmente por Dios.

Desde aquel día, y durante un año, Horry se dedicó a indagar entre los pueblos del mundo razones para librar a la humanidad de la sentencia celestial. No halló ni un solo motivo que justificara su sacrificio. Estaba deprimido y resignado a permitir la destrucción del mundo cuando descubrió la existencia en Florida de una niña blanca que había sido adoptada por una pareja de negros. La niña adoraba a sus padres y les decía a cada rato: quisiera ser negra como ustedes. Al ser interrogada, ella confesaba: porque sus almas son bellas. Horry quedó embelesado por la niña y el 31 de diciembre falleció desangrado en el sótano de una residencia en Chicago en la cual se efectuaba una fiesta en honor de diplomáticos ingleses. Nadie supo cómo pudo infiltrarse en la fiesta sin ser descubierto ni por qué eligió ese sitio para dar fin a su existencia.  Fue encontrado agonizante por una sirvienta  antes de la medianoche y trasladado de inmediato a un hospital. Fue atendido por una médico blanco, quien lo declaró muerto a las 23:58 horas del 31 de diciembre de 1999.

cuento-negras-coxci.jpgCuando se informó sobre su muerte en los mismos noticieros nocturnos en los cuales él avisó acerca de la llegada del juicio final, la gente blanca sólo lamentó que un hombre negro se hubiera atrevido siquiera a imaginar que podía haber sido elegido por Dios para convertirse en el salvador de la humanidad. Ante la queja de la comunidad negra, los blancos tuvieron que confesar: el negro es el color de la maldad, eso es sabido por todo el mundo.

 


Ilustraciones:
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Ricardo García Vázquez (Puebla, Puebla, 1984) estudia la carrera de Lengua y Literaturas Hispánicas en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM.