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No. 17/POESÍA


 
El libro de Mario (fragmentos)


Osvaldo Hernández


 

XVII

alguien vino con noticias lejanas
y apresuraste el viaje a San Miguel
sin haber jamás entrado en sus terribles asfaltos

a más de vagas señas
no te dijo nadie en qué calle
ni cuál el árbol preferido por los niños
ni qué casa alumbrada por jardines
ni cuál el nombre del perro en el umbral
ni el color y la altura de sus muros
ni qué abolengo en la placa de metal junto a la puerta

empezaste a silbar el santo y seña convenido cuando niños
pero el mensaje rebotaba en los muros
y se perdía en los resumideros
y espantaba los gatos que dormían
como nubes de borrasca y de fuego

y se hacía ojos bruscos maldiciéndote con furia
pájaro invisible penetrando en las ventanas
perro sin olfato persiguiendo falsas huellas
nada de la nada en espirales de misterio

pero en otra sangre conocida se hizo el eco

y en una casa bien
una ilustre doña amaneció indefensa
ante el delantal y las ojeras



XVIII

siempre un aire tibio en el pelo
y una frente limpia de iras

café y tabaco antes de misa
y en la mesa
abierto el libro de cuentas de la parroquia

sonreías de blanco
entre pantalones cortos
unas chanclas livianas
y el hueco de las pantorrillas que se llevó la guerra

feliz a pesar de los dolores

de noche
la vida goteaba entre agujas y oraciones



XIX

ella alarga una mano triste y palpitante
como si el peso de un corazón sostuviera en su cuenco

coge una camisa
fresca como un río
y se moja el rostro
con el perfume de las fascinaciones

aún sigue en esta cama
piensa
si es verdad que los relojes no mienten
si es que todo lo ven los espejos
si afuera las flores respiran el perfume de las fascinaciones



XX

ya están listos la ropa y los zapatos
y temprano habrá café y pan con mantequilla

mañana es fiesta de San José

que el abuelo no olvide las bombas de luces
le he dicho a Diego
y por eso va a acompañarte a comprar los fuegos de artificio
y le he escrito una lista
como el año pasado

pero cuando me ayudaba con la ensalada y esas cosas
lo vi un poco triste
porque el año pasado
por más que te esperamos
no llegaste al atrio de la iglesia a quemar la pólvora
y tuvimos que empezar sin que estuvieras

y cuando el cielo se iluminaba
pude ver que lloraba en silencio
y te buscaba con los ojitos húmedos

yo le he prometido que no volverás a hacernos eso
que todos a la vez saldremos de la casa
pero se ha puesto a llorar de nuevo
y se empeña en quedarse

no me hagas quedar mal
no permitas que le mienta


Osvaldo Hernández (Chalatenango, El Salvador, 1976) es poeta y profesor de Literatura. Ha publicado el libro de poemas Parqueo para sombrillas (San Salvador: Dirección de Publicaciones e Impresos, Consejo Nacional para la Cultura y el Arte, 2004); textos suyos aparecen en las antologías Trilces trópicos. Poesía emergente en Nicaragua y El Salvador (Barcelona: La Garúa, 2006) y Cruce de poesía, Nicaragua-El Salvador (Managua: 400 elefantes, 2006). Desarrolla el Taller de Creación Literaria en el programa Escuela de Jóvenes Talentos en Letras de la Universidad José Matías Delgado y el Ministerio de Educación. Es editor asociado de Índole Editores, editorial afincada en San Salvador, donde reside.