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 No.19/TEATRO


 

Amor eterno



Julio César Toledo


 

I

Oscuro en el escenario

Locutor: ¡Sólo tienes que llamar a nuestro número y nosotros le damos serenata a tu cumpleañero! No pierdas la oportunidad de darle a tus seres queridos el mejor regalo, una serenata de ¡La Sabrosita! Buenos días, ¿cómo se siente esta mañana?

Ella: ¡Sabrosita!

(Luz, Ella está sentada al teléfono)

Locutor: Perfectamente, ¿con quién hablo?

Ella: Con Lety.

Locutor: Hola, Lety. Dime, ¿a quién quieres darle serenata, algún galán que te trae de un ala?

Lety: No, a mi esposo, es su cumpleaños.

Locutor: ¿A tu esposo? Sería mejor hacerle un pastel, darle un abrazo, que vea que lo atiendes, mujer…

Lety: Es que está del otro lado, trabajando.

Locutor: Ah, tu marido es uno de esos compatriotas que se han ido al país vecino en busca de oportunidades de mejora para su familia ¿no?

Lety: Sí.

Locutor: ¿Y cómo se llama el cumpleañero?

Lety: Miguel. Se llama Miguel.

Locutor: Muy bien, Lety, vamos a llamarle a Miguel. (se escuchan teclas de teléfono) Y dime, Lety, ¿qué canción quieres para tu esposo?

Lety: “Amor Eterno” (se escucha un timbre de teléfono).

Mujer: (Con un marcado acento hispano) Hello.

Locutor: (Con pésima pronunciación) Good morning, ¿se econtrará Miguel?, estamos llamando desde México, de La Sabrosita.

Mujer: (Ahora con acento pocho) Si, un momento. Mikey, answer
the phon, call from México.

Miguel: Sí, diga.

Locutor: ¡Miguel! Soy José Guadalupe de La Sabrosita, antes que nada ¡feliz cumpleaños! Estamos aquí para traerte una serenata de parte de tu preciosa esposa Lety, quien quiere felicitarte desde México

Miguel:…

Locutor: Te la comunico…

Lety: Miguel, ¿quién es la mujer que contestó?

Mujer: Mikey, ¿cómo que tu esposa?

(Se escucha la canción “Amor Eterno”. Oscuro parcial)




II

teatro-amor-awadh.jpg(En un comedor muy modesto desayunan Lety, Miguel y uno de sus hijos)

Lety: Ándale, Miguelito, que se te hace tarde, cómete, por dios, esos huevos de una vez.

Miguel: Hazle caso a tu Mamá, hijo.

Niño: ¿Cuando vuelva de la escuela jugamos fut? Anda, Pa, di que sí. Verás qué tiros te hago, si ya he practicado un chorro con el Pepe…

Miguel: Que te apures te dijo tu Mamá. Ándale, Miguel, que tienes que ir a la escuela. Cuando vuelva jugamos.

Niño: Sí, pá. Ahora si te voy a ganar.

Lety: Órale, ten la mochila y córrele, no quiero que te cierren la puerta.

Miguel: M’ijo, pórtate bien. Échale ganas a la escuela y acuérdate de ser un hombrecito. No vayas a defraudar a tu familia.

Niño:  Si, papá. (Sale)

Lety: Ese niño piensa nomás en el futbol, y tú que le das cuerda, Miguel.

Miguel: Mejor que haga ejercicio y que le guste el fut a que ande de vago o de maricón haciendo quién sabe qué cosas. Además, es un buen niño.

Lety:  Si no digo lo contrario. No se te olvide que el sábado es la fiesta de Graciela, a ver si le compramos algo. ¿Te pagaron ayer? Ya no me dijiste nada, ¿te pagaron?

Miguel: Me voy a ir.

Lety:  Pero si es muy temprano para la obra…

Miguel: No, me voy a ir para el otro lado. Ya hablé con Andrés, el compadre; me voy hoy mismo porque mañana hay chance de pasar el río, le di lo de raya para el pollero.

Lety: No, Miguel, no me digas eso. ¿Y nosotros, qué vamos a hacer sin ti? ¿Y el niño? No me puedes dejar así. No me va a alcanzar con lo de los cosméticos. ¿Y tu familia?

Miguel: Pues no hay de otra, Mujer. Tú te aguantas este mes, le pides prestado a tu hermana o a la comadre, y el próximo mes ya te mando unos dólares para el gasto, y para Miguelito.

Si no te dejo, Leticia, me voy para estar mejor, para ganar bien y darles a ustedes un futuro. Ya me aseguró Andrés que llegando hay chamba en la pizca, son unos días nomás los que vas a tener que aguantar, ya luego te mando y todo se va a mejorar. No llores, Lety.

Lety: ¿Y qué quieres que te diga? Ya tomaste la decisión.

Miguel: Si no creas que me voy por gusto, aquí nunca vamos a salir de este hoyo, de ganar unos pinches pesos en la obra y pedir prestado y trabajar para pagar, nomás trabajar para pagar.




III

(En un bar)

Mojado: Y dice, pícale por que ahí viene la border, y nos fuimos en chinga, mi primo llegó corriendo hasta el freeway, y yo hasta un cámper donde me escondí.

Miguel: No, a mí me pasaron en un camión, de esos que traen fruta y verdura.

Mojado: ¿Y tienes familia aquí?

Miguelito: No, un compadre que fue el que me llevó con el pollero.

Mojado: ¿Y allá?

Miguel:…

Mujer: ¿Qué, nadie me va a invitar una cerveza? Preséntame a tu amigo. ¿Who is este moreno?

Mojado: Se llama MIGUEL, acaba de llegar y va para Phoenix. Miguel, ésta es Mary, una amiga de todos (Ríe).

Mujer: ¿Acabas de llegar? Entonces la cerveza te la invito yo. (Se sienta en sus piernas) Soy parte del comité de bienvenida, Mikey. Estás muy tenso, amorcito.

Miguel: Es que yo, mi compadre y yo…

Mujer: Tu compadre y tú… nomás tú, si no soy tan dadivosa…




IV

Pepe:  (Pateando una pelota) Vente, güey. Ándale, vamos a jugar contra los de San Berna.

Miguelito: No, güey, no tengo ganas.

Pepe:  Ay, no mames, Miguelón, una cascarita nomás. O qué, ¿se te hace de pollo? (Le avienta la pelota en la cabeza).

Miguelito: Oh, no estés chingando, ya te dije que no.

Pepe:  Uh, se me hace que eres puñal.

Miguelito: Pues a lo mejor sí. Ya ni sé.

Pepe:  ¿Qué pedo, Miguel? Era broma, no manches, no digas eso. ¿A poco sí te laten los güeyes, a poco sí bateas de zurda?

Miguelito: Cómo crees. Es que mi jefe se fue al gabacho y ni se despidió.

teatro-amor-woodsy.jpgPepe:  Qué a toda madre, si allá se gana muy bien, Miguelón. Quién quita y regresa pronto forrado de dólares, hasta te conviene, güey. Además, cuál es el bajón, le puedes escribir desde la compu. Y le llega de volada.

Miguelito: Pues sí, pero no es lo mismo, se me hace que lo voy a extrañar.

PEPE:  Hay una estación de radio donde hablas y ellos te comunican con tus familiares que están del otro lado. Y si es su cumpleaños hasta les ponen las mañanitas. En esa estación de la Sabrosita.

Miguelito: No mames. Todavía falta para el cumpleaños de mi jefe.

Pepe: ¿Jugamos o no?

Miguelito: No, ni ganas tengo.

Pepe: ¡Entonces vamos a las maquinitas, güey!

Miguelito: Sale, vamos, nomás pa’ que no estés jodiendo. (Salen)




V

(Entre una simulada multitud, Andrés y Miguel. Algunos Gringos que hablan en inglés, también simulado)

Miguel: No entiendo nada, compadre. Por más que intento poner atención no sé qué chingaos dicen los Gringos.

Andrés: No te apures, yo te voy soplando. Si se te acercan les enseñas las manos, para que vean que sabes trabajar, te van a encuerar y después te van a mojar con una manguera, cuando te bañen, por más que te de pena, te la aguantas, porque a los que mojan son a los que les dan trabajo; te van a revisar por detrás y también el pedazo de carne, la cabeza, los sobacos y la boca, no tengas miedo, es como si compraran caballos, hay que revisarlos para que salgan buenos; a lo mejor te quitan el morral pero luego te lo devuelven; si nos separan, te espero allá en la salida. Trucha, compadre, que si nos llaman, ya chingamos.

Miguel: ‘Ta bien.

Andrés: Y si te llevan a una pizca y no me ves, tú calladito y trabajando. Ya nos veremos en la noche que nos llevan a unas bodegas para dormir. Si te dan dólares, ni preguntes cuánto es, ni cuánto te van a pagar; lo guardas bien, en los calzones si puedes y te haces el disimulado. Si nos pagan, en la noche nos echamos una cervecita gringa para celebrar, de esas que ni saben a nada.

Miguel: Sí, compadre.

Gringo: What’s your name?

Andrés: Andy, and he’s my… compadre, Michael.

Gringo: ¿Michael? OK. Where do you from?

Andrés: Ándale, compadre, enséñale las manos. Ya chingamos, compadre.

Miguel: (Estirando las manos) Se hacer de todo, señor, hasta cocino.

Gringo: (Tratando de explicar) Where do you from?

Miguel: Sí, señor, de todo, lo que usted me diga, eso hago.




VI

(En la sala de su casa, Lety está sentada al teléfono)

Lety:  Por eso te digo que en la comisión de electricidad sí vale la pena, nomás que tu marido me deje pasar y ya, yo me cuelo hasta las oficinas, ahí todas las secretarias compran. Qué te cuesta decirle, Inés. Es lo último que te pido. Sí, ya sé, por eso necesito vender, para pagarte; y si se me hace eso, le voy a entrar a una tanda y así junto para el boleto de camión. Me iría de aquí a Tijuana y de ahí ya lo de menos es pasar, y pues estando allá como sea es más fácil. No, cómo crees, Miguel no sabe nada, le quiero dar la sorpresa, llegar sin avisar, a ver qué cara pone. Se moriría del gusto. Ay, cómo serás, hermana, si Miguel no es así. Lo que sí te voy a pedir es que le eches un ojo a Miguelito, digo, mientras estoy allá. No me preocupa mucho, es buen niño pero uno nunca sabe y siempre es bueno estar al pendiente de los muchachos: luego en cualquier chico rato se descarrilan… ya ves qué le pasó a Felipe el de Ramiro, era bueno y hasta lo ayudaba con el gasto y mira, no se puede una fiar. Bueno, Inés, te dejo porque debo ir a entregar un pedido pero, por favor, coméntale a tu esposo eso, si no le estoy pidiendo un imposible, ¿sí?, ¿lo harás? Mira que lo único que quiero es dejarle dinero al Miguelito mientras me voy, y ya luego cuando esté allá le mando para su boleto y así volvemos a estar juntos los tres, como una familia, como debe de ser… ándale, si Dios quiere, te llamo luego.




VII

(Ella de espaldas no se ve bien, él hablándole)

Miguel:  No, mi amor, créeme que no me voy a volver a ir, eso fue sólo porque allá había mejor trabajo. Tú sabes cómo te quiero, tú eres  lo único que me importa. Mira, para que ya no estés enojada, te voy a comprar el reloj que te gustó; ese que vimos en el mall… (Ella voltea, es la mujer).

Mujer: ¿El reloj grandote, el dorado?

Miguel: Sí, el que tú quieras.

Mujer: Bueno, pero no te vuelvas a ir al campo sin decirme nada, papasito. Me quedé aquí sola y sin saber nada de ti por muchas horas.

Miguel: Si, mi Mary, no te lo vuelvo a hacer. De veras, amor, de veras que no vuelve a suceder.

Mujer: OK, daddy, no problem. Nomás que ¿sabes qué? Yo creo que en vez de andar gastando en relojes, deberías pensar en un crédito para una casa. Yo no quiero estar rentando siempre, y si nos vamos a casar, yo quiero un baby; y pues un niño necesita un lugar suyo, donde correr y jugar baseball, you Know. Mejor, si quieres contentarme, anda y llévame a ver esas casas que están haciendo por Lucy Town.

Miguel: Está bien, nena, vamos. Yo no sabía que querías un hijo, no me habías dicho nada.

Mujer: Pues sí, es el sueño de toda mujer.

Miguel: Pero yo… es que no sabía que tú…

Mujer: ¿Qué, no quieres tener descendencia, alguien a quién dejarle tu apellido?

Miguel: ¿El apellido? Sí, pues sí.

Mujer: ¿Entonces? Ya ves, Mikey, ¿a poco no viniste a América a eso, a cumplir tus sueños? OK (Lo abraza) pues ahora es cuando, Mike. Ahora es cuando hay que cumplir los sueños… y las fantasías…

Miguel: Sí, ahora es cuando… (Se besan. Oscuro).

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(En las maquinitas)

Cacho: ¡Ese Pepe! Qué tranza.

Pepe:  Cacho, qué pedo. ¿Cómo andas?

Cacho: Medio erizo. ¿Quién es el morro?

Pepe:  Miguelón, mi camarada. Es de por la casa.

Cacho: ¿Traes feria? Préstame algo, aliviáname. Ando desde temprano fuera y como no fui a la papelería, pues no me pagaron; unos 10 pesos nomás.

Pepe: Uh, ahora sí me agarraste seco, no traigo nada. Pero le volé unos cigarros a mi jefe, ¿quieres?

Cacho: Pues aunque sea, Pepillo.

Miguelito: No manches, Pepe, ¿qué haces? Te va a ver el don de las maquinitas y le va a decir a tu jefe.

Pepe:  Cálmate, Miguel, si acá andamos todas las tardes y a veces hasta fumamos.

Cacho: (Prende el cigarro) No te espantes, morro. Es más, si quieres dale una fumada para que no digas que no compartimos.

Miguelito: No, gracias. No le hago

Cacho: No le hago. Pues ni que fuera mois. Dale un jalón, nomás pa’ no despreciarme… ¿o eres puñal?

Pepe: (Aparte) No vayas a decir que sí, como hace rato, no me vayas a quemar con el Cacho.

Miguelito: No, no soy puñal. Presta pues. (Fuma)

Cacho: Eso es todo.

Pepe:  (Fumando) Ah, pues el Cacho, ahí donde ves, a veces trae un chingo de varo y paga los tacos y las maquinitas. Es que su papá es pollero, como esos que pasaron a tu jefe al otro lado.

Miguelito: De veras, ¿tu papá es de esos?

Cacho: Simón.

Pepe:  Por eso luego le va bien al cabrón.

Miguelito: ¿Y cuánto cobra?

Cacho: (Riendo) ¿A poco quieres ir? Pero si estás bien morro, allá no hay chamba para ti.

Miguelito: Sí quiero, no busco trabajo, pero sí quiero irme, allá está mi papá; creo que en Phoenix.

Cacho: Újule, pero sí es bien cara la pasada, morro.

Miguelito: Ándale, dime cuánto.

Pepe: Pero dile a tu papá que es cuate para que no se manche.

Cacho: No sé, está muy chavo, luego esos se mueren en el desierto, no aguantan.

Miguelito: Yo aguanto, nomás dime cuánto para juntar, ¿si? Dile a tu papá que me lleve, nomás a pasarme, yo allá tengo a mi papá.

Cacho: Pues por ser cuate del Pepe, unos mil.

Pepe: ¡No manches! Pues qué lo vas a llevar en avión o qué.

Miguelito: No, está bien. Mil sí los junto.

Pepe:  ¿Sí? ¿Cómo?

Miguelito: Oh, yo sé.

Cacho: Pues cuando los tengas vienes aquí conmigo y yo hago el Bussines con mi papá. Tú nomás trae la lana y ya estás del otro lado.

Pepe: Ves, güey, si lo único que se necesita en esta vida para triunfar son buenos cuates.




IX

(En un bar en México)

Andrés: Te digo que es seguro, tú nomás traes la lana y ya estás del otro lado. Y no te lo digo por joder, ya ves que al Ramiro le fue bien allá, tuvo su casa y su camioneta; aquí, la verdad, por mucho que uno le chingue nomás alcanza para pagar las deudas y pa’ endrogarse más…

Miguel: Pues sí, compadre, pero ¿y la familia? Miguelito está entrando en la adolescencia y no puedo descuidarlo ahora, es buen muchacho y no quiero que se me vaya a descarrilar, ya ves lo del hijo del Ramiro.

teatro-amor-ubik2010.jpgAndrés: Pero para eso está la comadre, para cuidar al chamaco. Además no digo que los abandones, compadre, nomás es irse a trabajar en la pizca un tiempo, uno o dos años, en lo que hace uno un guardadito y, a lo mejor hasta puede uno comprar casa aquí, darles un futuro. ¿Qué no quiere darles un futuro?

Miguel: Sí, sí quiero. Pero está muy lejos. El Miguel está muy pegado a mí, jugamos futbol y todo. No quiero que se me haga maricón ni nada. Y Lety no va a poder sola, es medio aferrada.

Andrés: Pues que mi vieja la convenza; yo lo digo porque, la verdad, nos sale más barato entre más vayamos. Si te animas, nos sale en tres mil, más las comidas de aquí a la frontera.

Miguel: ¿Y dices que es seguro?

Andrés: Sí, hombre, conozco bien al pollero. Es de por la casa, y no me va a jugar chueco.

Miguel: ¿Cuándo hay que dar la lana?

André: Esta semana porque el lunes se va este güey. Si no es ahora hay que esperar otros 3 meses.

Miguel: Yo cobro el sábado. Ese día te doy.

Andrés: Pero no te pongas así, si es para bien de tu familia, Miguel. Es una oportunidad bárbara. Para triunfar en esta vida hay que tener buenos cuates, por eso te lo digo, compadre. (Oscuro)

Locutor: Lo único que tienes que hacer es llamar a nuestros teléfonos y darnos tu nombre completo y contarnos de qué trabajas, y ya ganaste, oportunidades como ésta no se dan todos los días, así que agarra ese teléfono y llámanos, llámanos y sé un ganador.

Lety: Hola, Me llamo Leticia. Vendo cosméticos, en las oficinas, no es tan buen negocio pero sale, además me sirve porque conozco mucha gente; llamo por lo del premio.

Locutor: Lety, ya ganaste. Te llevas tu paquetote especial, con una alcancía de La Sabrosita y una calcomanía para que la pegues en donde tú quieras…

Lety:  Oiga, ¿me complace con una canción de Juan Gabriel?

(Oscuro).

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Julio César Toledo (Chicontepec, Veracruz, 1977) es autor de los libros Del silencio (FRAF, 2003), Hombre, mujer y perro (Anónimo Drama, 2004), Quicio (FETA, 2007), y coautor  de Owen, con una voz distinta en cada puerto (FETA, 2005). Suplencias por el nombre del padre (Coneculta-Chiapas, 2008) es su más reciente poemario.