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No. 20/POESÍA
 

Poemas


 

Julio César Aguilar

 

Lamentos y ecos urbanos

Pantanos que son ciudades que son prisas y son mundo:

Aquí se vino a desenvainar el odio
a acuchillar el hambre de cuántos siglos
a domar la furia de socavar
con lento paso
la llamada
terrible angustia:

A eso vinimos:

No a ser pájaros felices
o trinos entre las ramas
y sin embargo
volamos indudablemente.

Guerreros de ningún combate
y combatientes de tanta guerra
somos
y somos como felices pájaros
que trinando mueren
y viven sobre el asfalto.


III

Profunda la noche urbana
luces de neón palpitan
refulgen
como arcoiris que no saben de lunas.

Un puente colgante se extiende
desde este aquí a aquel ahora.

Sonrío
y así me voy cantando
porque en la Noche
de la Fiesta me quedo.



Irrupción del cataclismo


Poema uno

Especialista en la muerte fui
desde que me hirió la vida
y ahora qué
que poco tengo
vacías las manos son
siendo que algo poseen:
fragancia nevada de frutos y frescura
de lirios amargos.
Del corazón mejor es no hablar:
fuente o lámpara rota
de vano cristal, río disecado
hálito que se ahoga en su misma sangre.

Alguien me explique la fórmula
para parecer feliz
ante el universo éste tan lejano
y ajeno
mientras aguardo solo y solamente
la consumación de todo
como el que nada sabe y a nadie teme
con la cierta costumbre enhiesta
de mirar a los atardeceres
hundirse
en su fango de fuego
febrilmente desvanecido.


Poema cuatro 

Aligérate la voz
Sucumbe del pasado a las tinieblas
De sueños cámbiate
Enfílate a la vida clara
Múdate     renuévate
Llénate de ti     en fin
Ven     desde ti ven:

Hazme otro.



Impiedad sin nombre


III

Como oscuridad que no se doblega
fantasma o niebla
y pesadilla
al filo de una lentanoche
apenas caduca sombra
vestigio de qué reinos
asidero del polvo
que oxida y roe
un lamento sí, algo
atroz surgiendo
huérfana desdicha, infierno, vasta
locura ¡baste ya!, Impiedad
Sin Nombre.


VIII

Enmudecido para no decir tu nombre
qué es lo que se dice
sin ser dicho:
piedrecilla, roca
o nubarrón al borde
del desfiladero, carnaval
de huesos, osamenta
pura
diluvio de infortunio
o alegría siniestra.

¿Qué es lo dicho
sin querer decirse?

¿Qué es esto o aquello
lo que sin querer
decirse
ya se ha dicho?

 


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Julio César Aguilar (Ciudad Guzmán, Jalisco, México, 1972) es poeta, editor, ensayista y traductor de inglés. Candidato al doctorado en Literatura Hispanoamericana por la Universidad de Texas A&M en College Station, Estados Unidos. Es médico cirujano por la Universidad de Guadalajara y maestro en Artes en español por la Universidad de Texas en San Antonio. Su obra se encuentra parcialmente traducida al inglés, francés, italiano y persa. Es autor de Rescoldos (1995); Brevesencias (1999); Nostalgia de no ser mar (1997); Mano abierta (1998); El desierto del mundo (1998); El patio de la bugambilia (1998); Orilla de la madrugada (1999); Illuminated Mysteries/Misterios iluminados (2001); La consigna y el milagro (2003); Una vez un hombre (2004 y 2007); La consigna y el milagro/The Summons and the Miracle (2005); Transparencia de lo invisible/Transparency of the Invisible (2006); El yo inmerso (2007), y Barcelona y otros lamentos (2008). Traducciones: Con ansia enamorada, poesía de Irving Layton (2004); Camino del ser, muestra antológica de 24 poetas anglosajones (2006).