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 No. 21/CUENTO BREVE 


 

Narrativa en Fa



Christopher Nilton Arredondo


 
 

 

Confesiones de un amor sincero

Dice un enamorado:

—Siempre he querido conocerte, conversar contigo… saber que tus palabras apuntan a mis oídos. Y ahora que estamos desnudos, y que el ruido de nuestros jadeos ha cesado, al fin podré hacerlo.

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Un texto

Demasiadas líneas para un volante; aún así era difícil dejar de leerlas.

La propaganda pudo haber sido la de un tarotista aunque, a decir verdad, cualquier negocio que presentara un volante tan sui generis merecía la fortuna de una vasta clientela. Rara vez se encuentra alguien con una máxima tan escandalosa:

"La vida es una colección de imágenes difusas."

Y justo cuando el lector pudiera ofrecer un argumento discrepante:

"Si se fuera congruente con la visión de que la existencia es una puesta en escena, vivir en el presente sería una mala idea; a los espectadores les aburriría una acción y un espacio trabados en una escena… en un sólo cuadro, en una tan común línea."

Y así el texto seguía exponiendo:

"En realidad, el tiempo presente es el resultado de la sustracción de las imágenes difusas del pasado a las imágenes difusas del porvenir."

«El tiempo presente, para un público atento, se traduce en qué ha pasado hasta ahora y qué pasará después. Incluso un público desatento y grosero tiene su propio binomio integrador del tiempo presente: “¿Cuánto llevo aquí?” y “¿Cuánto falta para que acabe?”.»

El siguiente párrafo, sin lujo de detalles, hablaba, a su muy peculiar manera de comunicar las cosas tan rápido como un volante permitía comunicar temas de tal índole, de una de las dos partes que integran el tiempo presente, o sea, el tiempo pasado:

cuento-narrativa-infinity.jpg"La memoria fotográfica no existe como tal. Por más precisa que sea la memoria de alguien, siempre habrá en los recuerdos el germen de lo subjetivo. La distancia, sea del tamaño que sea, entre la realidad y el recuerdo es el comienzo de lo difuso."

Luego el volante continuaba con el tema principal e insertaba en la demostración de la tesis una explicación somera de la otra parte del tiempo presente que es el tiempo futuro:

«Vivir en tiempo presente es buscar un ideal utópico y malsano: las garras en el presente cierran  el álbum fotográfico del pasado y privan al individuo de la experiencia. Al mismo tiempo, se anula la creación de cuadros hipotéticos, difusos por naturaleza pues carecen de márgenes espaciotemporales estrechos. Mueren los famosos “sueños”, los viajes al futuro de nuestra famosa máquina personal del tiempo.»

Y luego, el volante concluía:

"No se puede ser un artista de la vida si se arranca de tajo el efecto estético de la obra sólo por conservar una foto sin significado alguno. El verdadero hombre que vive jamás retrasaría el tiempo preciso del aplauso."

Desafortunadamente, al llegar a casa, noté que dicho volante se había perdido en algún momento del día, en algún pago en una tienda, en alguna sacudida de nariz, en alguna búsqueda de un bolígrafo. De la misma forma, la equis cantidad de volantes impresos se habrá perdido en las manos de una ene serie de transeúntes que lo tiraron, o simplemente no lo leyeron y lo llevaron a sus bolsillos para morir arrugado y hecho pedazos, como toda la propaganda que se encuentra en las calles.




En lo que te la comes

Salió de su casa luego de escuchar la radio. Iba a visitarla y llevaba un ramo de flores. Antes de salir tomó una manzana de un frutero antiguo con la firme intención de comerla cuando pudiera; seguramente, en el taxi.

cuento-narrativa-scyza.jpgSe caló el sombrero y paró el primer auto que pasó para no demorar más. La primera mordida fue voraz, las que siguieron fueron más discretas. Estaba por envolver el corazón de la fruta en un pañuelo cuando, dentro del taxi, comenzaron a sonar unos ruidos estruendosos, metálicos y rítmicos, mientras una voz aguda y apocalíptica cantaba ruidosamente. El ruido venía de algún lugar de la parte frontal del auto…

Aliviado, llegó a su destino, pagó el monto al chofer y, sin siquiera verlo, salió del auto aturdido. Frente a la casa, vio con horror sus flores marchitas; era 1970: ella se había casado hacía tiempo. Su sombrero había pasado de moda. 


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Ilustraciones:
Kaidar www.sxc.hu
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scyza www.sxc.hu 


Christopher Nilton Arredondo (Ciudad de México, 1985) estudió la carrera de Lengua y Literaturas Hispánicas en la UNAM. Dio a conocer una muestra poética en la Jornada de Poesía y Narrativa de la FES Acatlán, UNAM. Ha publicado en las revistas Exordio (vol. 1), Reticencias y El brujo, de donde es editor. Ejerce la docencia a nivel bachillerato. Además de dedicarse a las letras, es músico aficionado.