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No. 3/RESEÑA

 

Parábolas del silencio de Eduardo Antonio Parra
 



Georgina Muñoz Martínez
 
 
Eduardo Antonio Parra,
Parábolas del silencio,
México, Era, 2006

 
 



  Por eso les hablo en parábolas porque viendo
no ven, y oyendo no oyen ni entienden

Mateo 13, 13.

 

punto en linea 2Después de publicar la novela Nostalgia de la sombra, Eduardo Antonio Parra vuelve al cuento con Parábolas del silencio (2006). Gracias a este libro se confirma que la especialidad de este escritor es la voz narrativa: lírica y auténtica, serena y poderosa, empapada de humanidad. Los narradores de estos relatos no sintetizan ni se apresuran, cuentan paulatinamente, interrumpen para descansar, porque ya llegará el tiempo para matar o besar, es decir, para terminar la historia aunque a veces se permiten dejar al lector el beneficio de la duda. Las cualidades narrativas de Parra han provocado que se le compare frecuentemente con Juan Rulfo.

Una de las novedades de Parábolas del silencio es que el autor hace pocas referencias directas a la frontera norte de México o al Distrito Federal, como sí lo hacía en sus anteriores obras. Parra pertenece al grupo de escritores fronterizos, junto a Cristina Rivera Garza, Patricia Laurent Kullick y Luis Humberto Crosthwaite, entre otros. Casi todos los relatos anteriores de este escritor nacido en León, Guanajuato, tienen una temática fronteriza. Esta vez las nueve historias del libro ocurren en las periferias: geográfica, porque sus personajes son ocupantes de predios en disputa, zonas rurales o cinturones de miseria; la de género, por ejemplo, la cocina y el hogar como espacios de la mujer; periferias sociales como los asilos de ancianos y las cárceles, lugares donde habitan sombras y despojos; la posición periférica que tiene una amante con respecto a la esposa legítima, una prostituta frente a las mujeres del pueblo, una ex esposa al ser comparada con el olor de la nueva mujer y otra fémina maltratada por su marido. En este libro sólo hay dos cuentos declaradamente urbanos en donde, de nuevo, el autor explora el tema de la violencia en formas más sutiles, pero no por eso inofensivas. No se extraña el erotismo al que el autor nos tiene acostumbrados: de nuevo, sus cuentos los protagonizan hombres y mujeres que provocan el placer, lo viven, lo desean al verlo apagado o lo exprimen con las consecuencias que esto trae. La religiosidad popular aparece en este libro para demostrar que no sólo los buenos tienen un santo protector y que es vieja la creencia de que el perdón es directamente proporcional a la medida del pecado.

Hay una relación evidente de dos de los cuentos con pasajes bíblicos. “Bajo la mirada de la luna”, además de ser el cuento con tema fronterizo, hace alusión al éxodo judío, sólo que esta vez un líder sindical, Ramsés, lleva a un grupo de colonos a ocupar un predio cercano del Río Bravo. Cargada de esperanzas, la multitud abigarrada sale para empezar una nueva vida en su tierra prometida. Por otro lado, la prostituta Macorina, protagonista de “Cuerpo presente”, puede ser considerada una nueva versión de personajes como Malena (Mónica Belluci), María Candelaria (Dolores del Río) —ambas repudiadas por su belleza y aceptadas en la desgracia o en el momento de la muerte—, y María Magdalena, a quien historiadores, escritores, artistas y público en general hacen mudar continuamente de pecadora a santa y viceversa. La vida de Macorina transforma al pueblo de Hualahuises. Llegada a él para vivir su vocación de placer, desvirga a dos generaciones y se convierte en una diosa. Cuentos como “Los santos inocentes” y “El laberinto” comparten una atmósfera onírica, recurso usado por Parra en otros cuentos de Tierra de nadie (1999), su primer libro. A pesar de las semejanzas, la historia de “El laberinto” es más inquietante porque se desarrolla en un horror envolvente; es la historia de un hombre que deambula en la periferia de la ciudad y que, al recordar sus delitos, no sabe si ha dejado de pertenecer a este mundo para acercarse al de las sombras. El tema de la venganza al modo parriano aparece en “Al acecho” y en “Plegarias silenciosas”, cuentos violentos y, a la vez, salpicados de ternura. “En lo que dura una canción” es un cuento de venganza ingenua, trata una situación extraordinaria y oportuna pues una mujer ve cómo a su marido le da un infarto justo en el momento en el que suena una canción feminista en el radio. Es fácil inferir que se trata de “Mudanzas”, el éxito musical de Lupita D'Alessio quien, antes de que apareciera Paquita la del Barrio, fue la embajadora de la causa de liberación femenina a la mexicana: caracterizada por las bravatas y los gritos de libertad, pero sin efectividad. “Que no sea un perfume” muestra el juego de atracción-repulsión que se ministra en dosis iguales en toda relación amorosa; es un cuento ambiguo donde se usa el motivo del olor. Finalmente, en “La habitación del fondo”, el autor logra una verosímil configuración de un grupo de temibles ancianos que parecen amenazar a la nueva interna porque ahora ella ocupa la única habitación que da a la calle.

La ruta de los personajes de este libro es circular. El autor los hace regresar al lugar preciso para consumar la venganza, volver a la escena del crimen, caminar alrededor de la ciudad o de un cementerio, volver al hogar abandonado y circular por los mismos pasillos.  Todos los cuentos de este volumen son muy visuales, es fácil imaginarlos en la pantalla cinematográfica. A su modo, son alegorías de aquellas situaciones que hacen de la vida y de la muerte algo más que una anécdota, que la transforman en parábola; y como buenas parábolas, las de este libro están contadas para ser oídas por quien quiera oírlas.

   


 


Georgina Muñoz Martínez es licenciada en Literatura Hispanoamericana por la Universidad Autónoma de Tlaxcala. Estudia la maestría en Teoría Literaria en la Universidad Autónoma Metropolitana. Ha participado como ponente en los Encuentros de Literatura Hispanoamericana  de la Universidad Autónoma de Tlaxcala. Ha publicado varias reseñas y mantiene en línea Santa y seña (www.santaysenia.blogspot.com). Actualmente es profesora del Instituto de Educación Media Superior.