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No. 4/POESÍA

 
Palabras del náufrago


Moisés Vaca
 

                                                                                     Tratando de hacer ligas con el infinito.
                                                                                     Mientras más ligas más vacío.

                                                                                                       Josefina Araiza Tokumasu

 

I


Yo soy un hombre,

este es un barco,

 

tú nos inundas a ambos.

 

No hay partícula en este mundo simple

que no se doblegue ante ti;

 

si pudiera ver el interior de mi mente

sólo advertiría una nada

que oscila entre tus piélagos.

 

Yo soy un hombre

y tú eres todo

 

pero no más que un simple mar,

 

una partícula más;

 

aberración del universo infinito

a la que me encuentro unido,

 

irremediablemente.



II


Con la humanidad en las manos,

transito en el umbral de la muerte

los caminos del habla,

las preguntas.

 

Astrónomos y filósofos han trazado la ruta:

 

aquel que la sigue,

termina abandonado en la inmensidad del cosmos

 

avistando la humanidad que lleva consigo

como algo muy simple,

 

algo muy pequeño

que se despeña en el vacío.

 

Cuando era niño

me daban miedo las palabras;

 

ahora no las puedo evitar.



III


No es extraño

que a alguien como a mí

le dé por pensar en la inmensidad del cosmos.

 

Si muero, me acompañará la idea

de que abracé el todo en una frase.



IV


Estamos atrapados,

lo sé:

 

tu destino es oscilar

y el mío perecer.

 

Oscilarán otros astros

y tú también perecerás;

 

tendrás tu propio naufragio:

 

la luz inundará cada pedazo

de tu ser,

 

hasta desvanecerte.



V


Te volverás una luz ardiente.

 

Lo que ahora es colisión de aguas,

fusión caótica de líneas líquidas,

 

será temporal de fuego,

espuma de lumbre,

roca fluida,

 

No serás lo que eres.

 

Temerás, como lo hago yo ahora,

 

a otras partículas más aberrantes

de este universo simple.



VI


Al final quedará el polvo.


Tal vez

(sólo especulo)

 

algún día

(¿tendrá sentido hablar de días entonces?)

 

comenzará otra guerra de partículas.

 

 

Nacerá una nueva aberración

(¿mar de lava?, ¿mar de gas?, ¿mar de materia no conocida?).

 

Imagino a un futuro navegante

(un algo)

 

conteniendo esos desconocidos embates.

 

 

Pero sé, sin equivocación,

 

que al final

volverá a quedar el polvo.



VII


No tiene sentido hablar del agua,

de la luz, del tiempo,

 

sólo de la oscilación del polvo.

 

Ahora lo entiendo,

este es mi último pensamiento:

 

a quien atrape la inmensidad del cosmos,

se le escurrirá, suavemente, un polvo entre las manos.

 

 

 

 


Moisés Vaca Paniagua estudió la carrera de Filosofía, en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. Escribió el poemario "Sur" para el libro Al frío de los cuatro vientos (Instituto Mexiquense de Cultura, 2006). Ha sido invitado a varias lecturas públicas de poesía en Casas de la Cultura del Distrito Federal, México, así como a una antología de poetas de la FFyL. Actualmente cursa el doctorado en Filosofía en la Universidad de Londres, Inglaterra.