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No. 5/POESÍA

 
Juego de ollas y otros poemas


Paul Álvarez



Juego de ollas

No son duendes en la cocina
son ratas hambrientas

No son ratas hambrientas
son duendes en la cocina




III

Podría nacer poesía en lo que dices en tus palabras:

Vendo perfumes, colonias, sombras para los ojos.
Pintalabios, jarabes para la tos, sangrías.
Órganos, pétalos disecados, hormigas, abejas
trabajando.
Tarjetas de congratulaciones, celos, invitaciones,
parientes lejanos.

Vendo un puñado de mis cabellos, mis órganos, mi
pobre generación compactada en las cajetillas de
cigarrillos
y talones de cine.
Y las sombras automáticas de los hoteles,
tocadores, dos espejos vacíos.



Dos líneas

En el pavimento del highway
Van algunos borrándose

Las radios encendidas no se escuchan
Bajo el oído del día que termina

En la carretera van caras conocidas
Delante de los volantes, noches y reflectores
Sin usarse
Extinguidas
Caras irreconocibles, escondidas
Corriéndole a los maleteros cargados de
Cadáveres con lágrimas que no vieron
Sino la carretera, sino una dirección

de Reseñas de mi casa



4.

Me has contradecido y te lo agradezco.
En la marquesina, la sala, la cocina
hemos cambiado de colores.
En una mascota repito a lápiz el frente de la casa.

Aunque ahora se ha extraviado la mascota
y los colores
se han perdido entre otras capas.
Me has contradecido y te lo agradezco.



Una cara en el hormiguero

al fuego vétele ojo
         huele silencio mano

haz una película en la garganta

los mosquitos
            están haciendo
                       un zumbido
                                      en su oído izquierdo



Anonimato

¿indicarse para qué?
fulano de tal
no se es

la persona con forma de lámpara de gas
o el animal vestido con traje de gala
o la cosa cubierta de humo de ojos distantes
detrás de todo ello detrás de todo
en el vientre de malas palabras
bien solas
independientes de donde te encuentres
hacen un silencio
aguardan por tus ojos cerrados
como si la verdad descansara al fin

no amigos
hagan lo que hagan
no amigos y amigas
temblequear ante esa persona o
animal o cosa
parece insuficiente ineficiencia

letreros con anuncios de rescate
por favor llamar a este número
escritos deprimidamente

moscas en las estanterías
carros empujando la brisa
un gato salvaje que no rima
con rompeola araña
tú observarás con piano de cola

¿me siguen?



Radar

paras
te tomas una foto
introduces la cámara en un bolsillo
piensas que estoy hundido

que algún día terminaré esa lámina de vida
duro como un algarrobo
que tarde por caerse

tal vez hables, tal vez nos empeñemos
en ser mejores amigos, tal vez digas
que estoy hundido como en un ventisquero
repartiendo risas

escribiendo más y más delgado
que los días rectos son sinceros
un rayo un nervio
un soplo en el corazón

soñarás una mujer muy buena
una noche si una no
para hacer el amor
siempre, mucho siempre, siempre siempre

te pondrás shorts
caminarás por la isla sudando como
un caballo
una muchacha empecinada
galopará a tu lado, darás media vuelta
desaparecerás sonreído
por una verja

tus amigos cantarán
una canción bebida que nada
tiene que ver
con nadie



Paúl Álvarez (Santo Domingo, República Dominicana, 1978) es poeta, autor de crónicas y artículos. Ha publicado el poemario La Pelota (Edición del autor, 2004). Colabora con la revista de poesía Ping Pong www.revistapingpong.com. Ocasionalmente traduce poesía en inglés y asiste a recitales en la ciudad de Nueva York. Entre sus traducciones se incluyen los libros Un Far Rockaway del Corazón de Lawrence Ferlinghetti (en colaboración con el autor, 2004) y R de El Alfabeto de Ron Silliman (2006). Una vez trabajó en un Museo de Arte Dominicano.