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ENTREVISTA/No. 55


 

El año en que me enamoré de Use Lahoz



Jaqueline Pérez-Guevara

 
Uno lee la obra y después se enamora del autor, pero como siempre me ha gustado hacer justo lo contrario, primero conocí al autor, el español Use Lahoz, me enamoré de él y luego de sus libros.

Él nació en Barcelona en 1976, ha vivido en varios países, ha publicado La estación perdida (2011), Los Baldrich (2009) y escribe en la sección El viajero de El País; cuando lo conocí hace un par de años, me resultó fascinante la forma en la que se expresaba. Él podía hablar de cualquier tema y lo tornaba interesante, ya fuera con una cantidad abrumadora de información, datos curiosos, o relaciones con otras cosas, pero sobre todo por forma tan peculiar de contar las cosas. Hablaba de política, ciencias, de la situación social de España o México pero en especial de literatura.

Si hay personas que saben moldear las palabras, una de ellas es Lahoz, tanto cuando hablas en persona con él como cuando lo lees. Yo, como estudiante de literatura, quedaba asombrada de sus referencias, “cuánto sabe” pensé y parecía que se dio cuenta porque comenzó a recomendarme autores y buenas películas. Era muy dinámico, divertido y observador, como todo buen escritor se fijaba mucho en los detalles. Al caminar o al ir a tomar café, todo lo demás se transformaba, sus buenas anécdotas y su destreza con las palabras me hacían enamorarme más. Me encantaba esa impresión de que en ese lugar y con toda la gente alrededor, él estaba atento, como determinado a pescar historias. Las tardes de charlas se repetían, se extendieron a muchas más, por mucho tiempo y por distintos medios. Mi curiosidad por leerlo había crecido tanto que cuando lo leí, devoré el libro y me enamoré más de él y de El año en que me enamoré de todas (2013), la última de sus novelas. En esa obra, Lahoz mantiene una prosa sencilla que nos va transportando a escenarios como Madrid o Paris, en una maravillosa combinación de historias de amor de distintas épocas. La novela ha sido traducida a distintos idiomas, ha ganado varios premios y ha alcanzado gran éxito en varias partes del mundo. Es interesante conocer al autor español Use Lahoz, adentrarse en sus obras y dejarse llevar de la mano de sus letras para ser testigos de los días de Sylvain y sus enredos del corazón.

En una de nuestras múltiples pláticas, logré hacerle una pequeña entrevista para que el lector lo conozca un poco más pero sobre todo para que al releer la entrevista yo recuerde el año en el que me enamoré de Use Lahoz.


En este libro le escribes al amor, ¿por qué hacerlo? ¿Cuándo surgió la idea?

Después de dos novelas duras, en las que recuperaba memoria histórica y trataba temas emocionalmente complicados, me apetecía enfrentarme a una historia de amor actual, para de alguna manera recuperar memoria cercana personal. Quería divertirme con la escritura. Igual que el director de cine que de pronto le da por hacer un western, pues a mí, después de dos novelas largas y condenadamente realistas sentí el impulso de contar una historia de amor como si fuera una comedia romántica independiente, tipo 500 días juntos, Manhattan o Happythankyoumoreplease… y de ahí sale la idea,  de películas como ésas y de dos novelas culpables: Travesuras de la niña mala, de Vargas Llosa, y Cuatro amigos, de David Trueba.


Podemos enfrentarnos a una historia dentro de otra historia, ambas narradas en primera persona. ¿Por qué te decidiste por estos recursos?

Para que fuera una novela de formación tenía que provocar la evolución personal de Sylvain, el narrador protagonista. Enseguida me di cuenta de que no bastaba sólo con sus vivencias. Para  poder cerrar el círculo necesitaba otra historia de amor absolutamente diferente y de otra época y que se complementaran. Ha sido muy complicado: trabajar dos narraciones en primera persona, una más actual y líquida, y la otra más decimonónica.  Aun sabiendo que escribir en primera persona es más difícil, para esta historia necesitaba esa persona porque creo que añade un punto más de sinceridad y de verdad.


¿Cómo iniciaste el recorrido dentro del ambiente literario?


Empecé a escribir tarde. A los 26 años escribí mi primera novela de la que me arrepiento enormemente. Aprendí que lo más importante de este oficio es la paciencia y la constancia.


¿Cómo definirías tu estilo al escribir?

El estilo y el tono son muy importantes para narrar una historia, y cada una precisa los suyos. Hago novela realista, y mi estilo viene marcado por mi manera de ver el mundo de cada autor. Creo que el mío es sencillo, con prioridad por la imagen.


¿Qué opinas de los premios literarios?

Que están muy bien, pero sin duda el mejor premio es poder escribir todos los días


Incursionaste en otros géneros como la poesía, ¿con cuál te quedas y por qué?

La poesía es el género mayor. Es sagrado. Hay cosas que sólo las puede decir la poesía y por eso es el más difícil. Y por eso viene cuando ella quiere, no puedes ir a buscar el poema, viene él. La novela es distinta, se basa en la constancia, sí que puedes ir a por ella. Me apasionan los dos. La poesía en realidad es como mi mejor amiga, que puedo estar cuatro años sin llamarla, pero sí lo hago sé que me va a responder. Ahora hace tiempo que no la llamo, quizás demasiado.


¿Qué busca Use Lahoz con cada uno de sus libros?

Básicamente busco crear personajes que puedan permanecer en la memoria del lector y contar una historia que sea lo más fascinante posible.

 

Foto de Use Lahoz
http://www.alfaguara.com



Jaqueline Pérez-Guevara (Chihuahua, 1993). Estudiante de Literatura Latinoamericana en la Universidad Iberoamericana.