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CARTOGRAFÍAS / No. 56


 

Cartografías

El desconcierto que promete


Planos para una ciudad que no existe reúne el trabajo de poetas de Hispanoamérica cuya obra es inédita en México. Propone un recorrido por distintas propuestas y voces de esa tradición de tradiciones que es la poesía en castellano. Son los trazos y las líneas de un grupo de mujeres y hombres que construyen el esplendor y las ruinas de uno de los futuros posibles.

La obra de Patricio Grinberg (Sea Monkeys, Ediciones Liliputienses, 2014) es una traducción, un reverso y una respuesta a las tradiciones y a las líricas acumulativas a las que está propensa cierta poesía latinoamericana. Es una versión íntima y desenfocada de una realidad que se presenta como un gran recorte a veces hecho con un láser y otras con las manos sucias de petróleo. En esta ocación, Jorge Posada reunió poemas de los libros Manila y VHS, además de poemas del libro inédito Kylgo Kabuki, bajo el título El desconcierto que promete que se puede descargar en formato PDF.



Patricio Grinberg

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  De Manila*
 
 

[ALGOLLEVABA BOLSAS, llovió...]
[HABLÓ, AUNQUE SÓLO recuerda...]
[NO DEL TODO estable, en el televisor...]
[UNA MUJER SENTADA, ligeramente...]
[SEGUÍA PARA REPETIR, difundir...]
[EL IMPULSO DE juntar...]
[PENSÓ DECIR MANILA, tal vez...] 
[UNA MUJER LLEVANDO un chico...]
[IDÉNTICO AL VOLUMEN exhalado...]
[EL IMPULSO DE la voz...]
[CONTRA LA INTELIGENCIA frívola...]
[CADA VEZ MÁS displicente...]
[TODO EL DÍA los anteojos...]
[SOLUCIONES QUE NO sigue...]
[VERLA MANTENERSE APARTE...]
[EL DESCONCIERTO QUE promete...]
[HABLAR PARA NADIE...]
 



ALGOLLEVABA BOLSAS, llovió, había un taxi □ recuerda las flores de las sábanas, desvestirse pensando en la forma de la sombra que su cuerpo proyectaba sobre el piso y la pared □ extrañamente


verdes los azulejos del baño □ adornos, ventanas y edificios, cuatro segundos cerrando cada dirección □ decirlo descuido, recurso del cuerpo □ celeste una virgen ilustra, sin ser Manila, inminente futuro ahí



HABLÓ, AUNQUE SÓLO recuerda balbuceos, desvestirse a medias, zapatos, pantalón, caer sobre la cama □ tres o cuatro ideas, casi líneas: muy quieto de pronto él, aburrida desvestirse frente a la ventana


evitarse, aunque casi no puede □ ocupar el impulso □ recuerda el calor, partes de un diálogo, palmeras y turistas □ hacia todo aquello que estuviera ligado □ la belleza lenta de algunas mujeres filipinas □ una y otra vez □ contar los escalones sin poder perder la cuenta



NO DEL TODO estable, en el televisor una línea blanca, abajo sobreimpresa la palabra meteorito □ visto desaparecer, no visto realmente □ arriba otra voz se contrajo, luego nada


una señora con sombrero, la várice detrás de su rodilla □ y un punto donde las cosas que pensó apartadas dejaron de enfrentarse y se confundieron □ un habla quieta, ver lo que nombraba, nervioso suspenderse sobre aquello que no vio



UNA MUJER SENTADA, ligeramente incómodo junto a ella un hombre de pie □ tensos los brazos y el modo breve de caer □ la distancia y la velocidad, su estar opuesta siempre


dar nombres propios para no buscar relaciones □ evitarse, débil Manila fue no llegar □ y eso que dijo □ recuerda decir cerrado, algo contra sí mismo □ cambiar la respiración □ el impulso abierto de la frase



SEGUÍA PARA REPETIR, difundir el sucesivo deterioro de cualquier idea □ el viento golpeó muy fuerte las persianas □ intentara lo que intentara no podía


recuerda secuencias confusas de objetos y palabras □ como extravagancia, una idea aparece intrusiva, opaca y se acentúa □ desaparece, aparece, vuelve a desaparecer



EL IMPULSO DE juntar, decir que había, que sólo se perdió □ pero no pudo □ responder a eso □ el olor del aceite cuando el mercado se cierra entre las cinco y las seis

resultados de partidos de la liga filipina, de nuevo meteoritos □ un brazo bajo la almohada, el otro cayendo hacia el piso □ y de pronto fue violento □ las voces de los otros, forcejeos, recuerda el peso del cuerpo contra ella □ débil, separado cada golpe □ tan distinto a la mujer, la forma que su gritar componía



PENSÓ DECIR MANILA, tal vez lo dijo, pero despacio, con la docilidad de los que pueden no hacerse entender □ cada tanto las manos bajo la almohada, los zapatos y el sofá, ni levantarse, apagar la luz, aunque el viento golpeaba muy fuerte las persianas

llovió □ un grupo de mujeres, el rápido alógeno circular de una voz □ interferido, queda sólo su dormir pensando que no puede □ tal vez □ si pudiera, ligera en su volver, anularse cuando el tiempo cede desocupado y salta



UNA MUJER LLEVANDO un chico de la mano, las medias mojadas en el piso □ un tiempo, la omisión de un tiempo, destellos casi □ reacciones musculares del cuerpo que ahora se refracta


no ella, en la periferia siempre de algo, efecto de superficie, otro lugar □ recuerda la mano sobre su hombro, el instante preciso en que detuvo su caminar □ intentó decirlo □ dijo Manila, dormir la suerte □ dijo Manila y la voz se perdió en la idea por venir, en el ruido de sumarse



IDÉNTICO AL VOLUMEN exhalado

la vista perdida en el agua que deja en la bañera, en algún lugar flotado medio, tirada en cierta forma de docilidad

no del todo decidida

a veces para variar, para el cuerpo que a veces falta, asistiendo a la medida de la fiebre, exiguo un pie o cualquier otro pensamiento, nada que no sea pie y exploraciones, acústica y pie, el punto en la bañera donde cae, el peso del jabón que ahora cae y rápido patina en la bañera



EL IMPULSO DE la voz acomodándose

una línea

algo parecido a una línea de aire donde cada ruidito retumba

lo confuso común del movimiento afuera, ahí donde se nota, suelto a cada modificación, un poco, porque sigue aunque no quiere, extendido, sólo un movimiento de falta



CONTRA LA INTELIGENCIA frívola del ejercicio de flotar

en el centro de la suerte, mitad intrusión, perseguir, mitad decirse hundimiento, nadador, su nado

y el miedo justo antes, ahora de pronto lejos, dice yo y la pileta, dice cualquier cosa intentando que la voz se pierda en su descuido



CADA VEZ MÁS displicente, encerrado en su eficacia

lo mismo antes necesario, explicar diminutivos o el escape abierto de un motor, el espacio entre las dos almohadas

sabiendo que no puede, apenas si en tanteos, pasarse a intransitivo y no poder, darse por ruido

y el intento de explicar, no explicar, esperar diciendo

ella concentrada en los dedos de sus pies, en hacer intermitencias, hacer el paso de uno a otro, de sí a sí, mirar distraída sus sandalias



TODO EL DÍA los anteojos de sol

alerta

una foto con sonrisa y la cara puesta en nada, era el sentido de una situación, la historia visible del sentido, muy como parte, medio, marcado en los anteojos de sol, el argumento en esa forma corta de principio

descifrando continuidades, inclinaciones fijas, verla en la cama desde la cama o afuera, su pequeño desprecio, ver todo el tiempo ese gesto suyo de pasar, de mucho sueño

para medir lo que falta

medirse acostado junto a ella



SOLUCIONES QUE NO sigue

sólo reponer cortes, gestos donde filtra, el recorrido que marca su cara según imperceptibles variaciones de luz, sol sin nada que hacer, en esa foto, un gesto de incomodidad o aburrimiento devuelto a la memoria dormida de las diez de la mañana

su forma de sentarse inclinada hacia delante

la mirada que desvía muchas veces porque sí, lo muy malo del intento que no quiere, todo el paisaje restado, un lugar, como la falta de sonido, como si el sonido viniera en una especie de falta



VERLA MANTENERSE APARTE

como en la primera foto de la playa, el hablar demasiado que a veces consigue o la risa que siempre al final agrega, el ritmo vertical del tiempo que tardó, la risa casi fija, su trastorno a cielo inmenso, azul cerrando el aire a punto de caerse

perturbadoramente bajo cuando se ríe



EL DESCONCIERTO QUE promete

la voz marcando por la casa la pregunta que perdía, desde alguna parte de su distracción, sobre la órbita de cada gesto, cuando apareció sin darse vuelta, probablemente igual, esa foto de ayer, buscando de reojo su reflejo en la vidriera



HABLAR PARA NADIE

el problema era que podía

contra las paredes de cal contra los primeros equilibrios, el cepillo que ahora ve, su hablar rarísimo, desprovisto de resistencia, el movimiento común de la voz que retira lo que dice

agregándose a la casa

 

De VHS

 


* Manila, En Sea Monkeys, Ediciones Liliputienses, Isla de San Borondón 2014.


Patricio Grinberg. (Buenos Aires, 1970). Ha publicado La Jabalina (2002), Manila (trilogía compuesta por Fedra, Huye y Drop) (2010) y VHS (2012). Recientemente ha traducido obras de Mary Jo bang y John Cage, y está preparando otras de Ted Berrigan y Rae Armantrout. Es director de la editorial de poesía Zindo & Gafuri. Parte de su trabajo como editor, traductor y poeta puede verse en: <http://zindoygafuri.blogspot.mx>