RESEÑA / octubre-noviembre 2023 / No. 107

Enciclopedia de las artes cotidianas, de Laura Sofía Rivero
Miradas misceláneas
No hay manera de olvidar esos insufribles chistes de primaria que decían las verdades más obvias a las cuales nadie les prestaba atención, aunque tuviera su gracia detenerse a pensar en ellas. “­—¿Qué se necesita para prender una vela? —Que esté apagada.” Eran chistes molestos. Pero nada más molesto que aquellos que buscaban responder de una forma elocuente e inteligente solo para dar cuenta de su astucia. Pero normalmente nadie respondía correctamente porque nadie se ponía a pensar en lo obvio.

En Enciclopedia de las artes cotidianas, Laura Sofía Rivero no nos cuenta chistes, pero nos hace voltear a ver a aquellas cosas que damos por hecho o a las cuales no nos acercamos a ver porque están bañadas de cotidianeidad. Como el hecho de que, para prender una vela, en primera instancia, es necesario que esté apagada. De hecho, en su noveno ensayo, “Alrededor de las velas”, repara en aquellas torres de cera para observar diversos aspectos de la vida: las ciudades y su iluminaria, las mañanitas y la familia, las fiestas infantiles, el consumismo y la muerte. Como por excusa, toma algo tan común como una vela para, a continuación, soltar una suerte de reflexiones que nos sacan del lugar donde estamos sentados leyendo. 

La autora ha sido Becaria de la Fundación para las Letras Mexicanas y del Programa Jóvenes Creadores del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes. Ha sido ganadora del III Concurso Nacional de Crítica Literaria Elvira López Aparicio, del Certamen Internacional de Literatura Sor Juana Inés de la Cruz y en 2020 ganadora del Premio Nacional de Ensayo Joven José Luis Martínez. Sin aludir a sus publicaciones en revistas como Tierra Adentro o Letras Libres, por mencionar algunas.

Respecto al libro que hoy nos ocupa, puedo decir que a primera vista se observa que la obra está escrita en primera persona, lo cual brinda una lectura personal. El texto consiste en diecisiete ensayos que se encuentran divididos en cuatro apartados. Enciclopedia de las artes cotidianas está editado por Ediciones Moledro a quienes agradezco ampliamente las hojas en blanco que dejaron, porque durante mi primera lectura fue el espacio predilecto para hacer anotaciones y no tener que sacar mi libreta. Muchas veces ayuda cuando debes leer en el transporte público. Ya en Elogio a los vecinos la autora nos habla de las muchas cosas que pasan ahí, incluida la lectura conjunta. Aunque a veces tengamos el infortunio de pasar una hora frotando el cuerpo con un desconocido. 

Leer Enciclopedia para las artes cotidianas es grato por la gran elocuencia lúdica con la que están escritos. Ya es conocida la destreza de la autora al ensayar y aquí nos muestra la agudeza de su mirada que se hunde sobre lo cotidiano. Todas las minucias en las que se vuelca la autora son tan cercanas que es imposible no hacer paralelismos con nuestra propia vida. Aquellos roomies insoportables, desamores, visitas al zoológico, vecinos, recuerdos de adolescencia, viajes, ciudades. 

Voy a incurrir en el error de decir que el primer apartado habla de aquello que gira alrededor de la escritura/lectura: presentaciones de libros, lenguaje, idiomas, talleres de escritura. En el segundo apartado se abre a un plano más general para ahondar sobre relaciones interpersonales y espaciales. Por su parte, los animales y plantas son los protagonistas del tercer apartado. Nos lleva al zoológico y a las visitas de la infancia que seguramente muchos de nosotros hicimos. El último apartado se vuelve más personal y nos habla del amor, rupturas amorosas, las ausencias y presencias. De hecho, el ensayo con el que cierra el libro se trata de un audaz y cómico autorretrato.

Ahora bien, dije que incurriré en el error al hablar de los temas que trata en cada uno de los apartados porque, de alguna forma, es lo que me exige el formato de reseñar. Pero no considero que sea oportuno hacerlo porque es imposible catalogar por secciones los ensayos que este libro contiene, aunque la propia autora los haya dividido. Hay cosas en común entre algunos textos, pero la empresa de catalogarlos se ve ofuscada por la correspondencia entre ellos. Se relacionan temas, ideas, experiencias, objetos, ciudades, animales, personas. En otras palabras, la autora nos presenta una crónica de sus pensamientos. Y tal como pasa con los pensamientos, todo se torna difuso al relacionar una cosa con la otra incluso llegando a relacionar temas que parecen inconexos. Y como toda crónica, nos dice mucho del mundo, del tiempo y de la vida. Aunque claramente el libro no es una crónica.

El eje principal del texto no es más que la vida y la cotidianeidad que alberga la vida del ser humano contemporáneo. Aquello que George Perec denominaba como “lo infraordinario”: lo que sucede en el día a día y no forma parte de las portadas de los diarios o de las noticias más compartidas en redes sociales. Aquello que, hasta cierto punto, dejamos de lado porque pareciera no ser tan grandilocuente. Aun cuando la vida está plagada de esas cosas infraordinarias. 

En “Arbustos animales”, nos hace detenernos a pensar en esos árboles que tienen la mala suerte de ser podados, según para darles forma. En “Razones para perdonar a los talleres”, de una manera juguetona, se queja de los talleres literarios, pero también alude a esa vida que corre alrededor de un texto. Encima, nos recuerda los talleres de secundaria técnica que muchos de nosotros odiamos en aquellos años formativos. Con una gran sinceridad, en “Postales sobre los viajes”, relata su vida como persona que va a todos lados tarde y que además se aferra a buscar siempre llegar justo a tiempo, aunque sabe que en esta ciudad es casi imposible.  

Ahora bien, al pensar en el nombre del libro fue inevitable no recordar que “ars” viene de techné y que, a grandes rasgos, se puede entender como el conocimiento y prácticas del saber humano. Yo me pregunto ¿qué otro/a saber/práctica no es más esencial que aquel que proviene y es sobre la cotidianeidad? ¿El arte de ser o no un buen roomie? En “Elogio a los vecinos” y “Siete roomies en un año”, nos habla, a manera de “parece chiste, pero es anécdota”, de las vicisitudes en las que se ha metido en cinco años por su vehemente decisión de huir de la periferia. Además, sin mencionarlo explícitamente, nos habla del problema inmobiliario y nuestro inminente destino a vivir siempre con roomies

La memoria y su persistencia en el presente es otra de las cosas que se encuentra en esta serie de ensayos. Tal como nos muestra en “Ensayo sobre tu ausencia” al hablar de todo aquello que permanece tras una separación. Aquello que se ve en los objetos que persisten en la casa, discos de música, copas de vino. En ese mismo texto nos deja ver un poco sobre su comprensión del ensayo. Para ella, el ensayo tiene como origen una humana y profunda tristeza. ¿Qué pasa al ensayar? Se habla con fantasmas, se busca una escucha quizás, se recuerda aunque a veces duela, se reflexiona sobre el presente. Es un diálogo con uno mismo y con otros, aunque no estén realmente al escribir.

Nada es nimio para Laura Sofía Rivero, obviamente nos habla también de los animales. En “Helenismo pet friendly” y “Visita al zoológico”, nos hace echarles un ojo a los animales y preguntarnos si es que los gatos hablan diferente en distintos países. Nos hace preguntamos qué pensaría Diógenes de los perros actuales, muy distintos a los perros griegos debido a la domesticación. Al hablar de los zoológicos, evoca nuestros recuerdos de niñez y se detiene a discurrir en los tipos de personas que hacían de esa experiencia algo único: quien se transformaba en biólogo tras leer la ficha explicativa de los animales o el que creía distinguir un oso al ver una piedra.

El libro abre con un pequeño texto titulado “El derecho a la miscelánea” en el cual nos habla de la exigencia de coherencia y unidad que la sociedad y el mundo de los libros nos ordena. En ese mismo apartado la autora habla de “escribir para multiplicarse” y me suscribo totalmente. Me parece que esa frase implica asumir una mirada múltiple, desplegada y ociosa sobre la vida. Efectivamente, uno de los grandes aciertos del texto es su fragmentariedad, el hecho de que la autora haya decidido hacer varios ensayos en lugar de hacer uno solo. 

Me atrevería a decir que al hacer esto nos muestra una comprensión de un sujeto múltiple, contrario a la imperiosa necesidad moderna de pensar que hay unidad en el individuo. Cada persona está conformada por múltiples formas de ser y habitar el mundo. Una sola persona puede ser hijo, vecina, madre, padre, novie, estudiante, escritor, lectora, etc. Y muchas veces todo eso es contradictorio, pero no por eso deja de ser real. Es ver en las personas todo lo que abarca su existencia incluyendo las cosas, lugares y situaciones con las que se relacionan y las configuran/modifican. 

De esta forma, también podríamos estimar el texto completo como una especie de autorretrato o autobiografía. De manera magistral nos habla sobre lo que hace con su tiempo, lo que piensa, lo que la conforma. Simplemente sería mezquino no detenernos a figurar en que el libro cierra con un autorretrato. El libro está lleno de ideas, cavilaciones, vivencias que ocurren hoy y pasaron ayer y que probablemente sucedan de nuevo. 

Con gran lucidez en “El cuerpo de los otros” y “Autorretrato” hace listas, recuentos, confesiones, sentires. Nos hace recordar que todos estamos conformados por aquello que nos interesa, por aquello que hacemos o hemos dejado de hacer, incluso por aquello que aún no hacemos. Por más, es un texto que evoca y refleja vida. Suya, mía, tuya, de ciudades, objetos y de recuerdos compartidos. En otras palabras, en esta serie de ensayos Laura Sofía Rivero le fue fiel a las particularidades de la vida y la fragmentación de los individuos. Por momentos, parece que caricaturiza la vida diaria, aunque en realidad no hace más que hablar de ella tal cual es. Como es de sobra conocido, como nos lo hizo saber en Dios no tiene tripas, ella no usa eufemismos. 




Vanessa Palma Escritora y artista interdisciplinaria en formación. Egresada en Filosofía por la Facultad de Filosofía y Letras, UNAM. Sus líneas de investigación son ontología política, estética, psicoanálisis y transfeminismo. Ha formado parte de proyectos de investigación en la UNAM y es autora de “Espacio de aparición y luchas sociales: corporalidad y precariedad en el aparecer”, capítulo del libro La emergencia de lo común. Posmarxismos y nuevos feminismos, publicado por el FCE.

 

Punto en Línea, año 16, núm. 109, febrero-marzo 2024

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