Amarillo
de pequeño quería decir que era hermosa
el niño con el atuendo más luminoso
y la figura más esbelta
pero me confinaron a vestir de dolor
y decir que era el más fuerte
me dijeron que la sangre era más bella
y que debía sacarla de los otros
que las balas eran mejores que las rosas
y que se ama más a los que apuñalan
que a los que siembran soles en su cuerpo
me condenaron a vestir de colores que asesinan
y a odiar los tonos que dibujan gorriones en el aire
yo sólo quería ser hermosa
la reina de las flores
pero el mundo es de los golpes que rebanan la cara
y no hay lugar para los niños que besan luces
y que miran a los otros con los ojos llenos de amor
Rojo
mi padre dijo: “debes ser el más fuerte”
eso me hizo pensar en las heridas
en la sangre
el corazón
y en todas las armas que el hombre lanza
para decir que venció
y que en sus manos
están las llaves de la muerte y la vida
no quise ser fuerte por temor a morir
¿para qué servía otro cuerpo cubierto de dolor?
¿para qué otro hombre con su metralla de miedo
y las manos llenas de carne desgarrada?
Rosa
la niña linda no conoce los pliegues de su corazón
esa agua turbia que se estanca en su pecho
y que la vida va callando
con escotes cada vez más cortos
que traen besos llenos de heridas
y flores de sangre en la luz de su entrepierna
no sabe moldear el agua propia
ni el amor
silencio de diademas coloridas
y margaritas deshojadas como filos en sus manos
sólo le enseñan a ahogarse
y a nunca derramar su voz
a tener un barco de papel en el corazón
y nunca echarlo al río
