Guardar silencio,
![]() Facsimilar de “Le Hasard” Fuente: http://www.37signals.com svnposts576-stphane-mallarm-a-painters-poet/
El lenguaje ubica. Él solo se basta para desplegar las múltiples posibilidades que yacen dentro del discurso. El lenguaje es el deíctico del lector, lo señala, lo coloca, puede situarlo en la certeza, pero también puede llevarlo a la confusión, a la desorientación, lindes afuera. Donde el texto es suceso del lenguaje per se, el autor es un mero accesorio, el texto no necesita de una voz que lo dirija o de un centro depositario de toda su significación. Para llevar a cabo un acto de reciprocidad, él sólo precisa de otro actante: el lector.
![]() Stéphane Mallarmé. Fuente: gl.wikipedia.org wikiSt%C3%A9phane_Mallarm%C3%A9
El autor es un Odiseo, oudeis, nada.2 Así, en la poesía de Mallarmé es posible ver un hogar que se abandona, una muerte en cada palabra, una nueva construcción del tiempo; no se vuelve al hogar y se vive ahí, pero en una alteridad, en la sobrevivencia que brinda el cuerpo del otro a cambio de la auto-destrucción. Entonces, el contexto se disloca y se fragmenta hasta tentar los límites del espacio visual; la mirada no logra llegar más allá, no logra describir qué hay allá. Es posible intuir la muerte, los nombres de esas muertes, el devenir de la periferia y, con ella, el silencio de los muros —inexistentes. El texto se desborda. Barthes, cuando habla de la muerte del autor, no propone sino la aceptación del verbo a partir de un hueco que lo prescinde y la celebración de éste en su plena oquedad. El vacío impulsa/repulsa la palabra y la espera en gesto recíproco. La poesía de Mallarmé es una aproximación al mutismo —al vacío— luego entonces, llega hasta el silencio y ahí parece abismarse, siendo el vacío origen y desembocadura del poema. La energía centrífuga y centrípeta que lo hace posible es la sucesión de un balbuceo que logra pronunciarse y así construir sus propias horas. El poema es —dentro del lenguaje poético— una suerte de intimidad donde los cuerpos actantes no se aproximan, pero convergen; es búsqueda en un mundo a través de las herramientas que él a sí —en sí— mismo (se) proporciona. Es un espacio visual para, por y hacia él mismo. Por eso es posible que transmita esa sensación de sentido inacabado, disperso aun en su completitud. ¿La voz? Inexistente, porque es sabido que la escritura es la destrucción de toda voz, de todo origen. ![]() Roland Barthes. Fuente: http://www.marxists.org/glossary/people/b/a.htm
La obra de Mallarmé es un corazón que se colapsa y fragmenta hasta tocar el silencio. Silencio primigenio del cual brota la palabra para regresar a él. El poema es una imagen que fosforece hasta hacer desaparecer la voz del poeta justo en el incendio de la página en blanco; en “Herodías” (“Hérodiade”), iniciado en 1864, es posible ver la evaporación del respiro que se inicia en la obra. Mallarmé buscaba la palabra pura, un balbuceo que en posterior nitidez lograra liberar al texto y lo dejara en abandono. Lo que parece una entidad orgánica y completa es en realidad espacio medular dividido en distintas voces que en el diálogo extenúan la identidad del autor. La nodriza habla:
El agua taciturna se resigna, La filosofía en la creación del texto da lugar a diversas escrituras, a diferentes formas de la poesía: pintar el efecto y no el objeto. Aceptar el mundo en sus apariencias y liberarlo en la sensación, como un pretexto. El objeto como un pretexto para la trascendencia; herodía como belleza y el poema mismo que se pierde (en el abandono reflejado en agua). El poema que emerge en soledad y a ella regresa, muere y regresa, y muere cada vez: “Sí, es para mí, para mí que florezco desierta”.6 La experiencia límite del silencio y la muerte que cierran y ciñen la voz poética; un desierto del cual surge la voz y a él regresa, sólo para callar, para morir. ![]() Stephane Mallarmé como fauno en la portada de Les Hommes d'Ajourd'Hui
Fuente: http://www.tumblr.com/tagged/mallarme El poema es pulsión vital y ondulación de muerte, es una metáfora que se encoge y se distiende para ser alcanzada:
Ahí, se aleja el autor y se burla un código. Entonces, no se puede dejar a un lado el pensamiento del juego del lenguaje, una realidad que es burlada por el esparcimiento sinuoso de sus formas que llevan a la contusión verbal y a la pérdida de la coherencia. Es el lector quien hilvana el texto, quien adviene en los trazos de lo absurdo para apreciar la palabra: la escritura blanca, el vacío sobre el cual se agita el mundo: Un navío en agua impasible que se enturbia cuando el silencio se solivianta y se vuelve en la página / se vuelve página. Las escrituras se contradicen y se niegan para crearse de nuevo y de nuevo volver a la posibilidad, al balbuceo. La identidad se sabe un camino perpetuo, donde los nombres de los muertos que van cayendo en el trazo son las piedras que hacen el camino y transfiguran así sus costados. Un navío que es pérdida, desvío; el juego de la reconfiguración a partir del otro, de ese otro inalcanzable y llamado identidad. La palabra, un navío que se pierde y habita una apariencia que burla al código del cual proviene, es y no está en el mar. El autor ya ha muerto —tiempo atrás— en acto seminal: Nace el lector, tal vez, tal vez y: NUNCAUn golpe de dados —un pensamiento— abolirá el azar… Es pues la ausencia, la que hace al lenguaje, al bouquet. |
1 Barthes, Roland, “La muerte del autor” en, El susurro del lenguaje, Madrid, Paidós Comunicación, 1987, p. 71
2 “Mi nombre es Oudeis” (nada) dice Odiseo al Cíclope cuando éste le exige que se identifique. Homero, La Odisea, Libro IX, versión directa y literal del Griego de Segala y Estalella, prol. de Manuel Alcala, México, Porrua, 1976
3 Zecchetto, Victorino, Seis Semiólogos en Busca del Lector, Buenos Aires, Ediciones CICCUS, 199, p.80 5 Mallarmé, Stephane, Poesía, traducción de Ximena Subercaseaux, México, Mantis Editores/ Ediciones sin Nombre, 2005 |
Karina Falcón (Ciudad de México, 1984) es autora de los libros Cartas (al abismo) (Narrativa) y Devoción: Poesía de la Carne (Poesía). Ha publicado ensayo y crítica en distintas revistas de México y Latinoamérica. Actualmente dirige la Editorial de Ensayo y Poesía Ojo de Esteno y colabora con el Periódico de poesía de la UNAM y con la revista Asfáltica. |