Hay que conquistar la exaltación verdadera.
Pero para lograrla, tenemos que ser serenos, sin prisas, estudiar, trabajar, disciplinarse. José Revueltas. ![]() Casi cuarenta y cuatro años después de que Revueltas llegara a Lecumberri, del 15 al 18 de octubre de este año, se celebró un coloquio en la misma facultad que lo despidiera: José Revueltas, el escritor incomprendido. A 50 años de la publicación del Ensayo sobre un proletariado sin cabeza. Lejos de despertar ostentosos discursos y honrosos himnos, laureles, odas, placas y toda clase de homenajes, el día de la inauguración la sede era un desierto apenas unos minutos antes de la hora indicada. “¿Me habré equivocado de día?”, pensaba el visitante despistado. No era así. La fecha era la precisa y el lugar el acordado. La única anomalía evidente era que no había nadie. Pasadas las cuatro de la tarde comenzaron a llegar los primeros interesados. No había muchos espectadores, la sala, pequeña para un coloquio, lucía espaciosa. Eugenia Revueltas, hija de José Philippe Cheron, editor de la obra completa del escritor mexicano y Enrique González Rojo, miembro cofundador de la Liga Leninista Espartaco, fueron los encargados de inaugurar la mesa. El coloquio continuó durante tres días más con la participación de un total de catorce académicos. Las participaciones versaron sobre el ensayo de Revueltas y en torno a la valoración histórica del escritor comunista. Después de cincuenta años, ¿qué tiene que decirnos el Ensayo, que lectura podemos darle a la luz de medio siglo de devenir histórico, y sobre todo, cómo comprender a Revueltas en sus múltiples facetas? La cuestión no radica tanto en juzgar desde qué puntos de vista ciertas personalidades o tradiciones de pensamiento pueden o no calificar a Revueltas como un escritor incomprendido, sino de cómo nosotros podemos volver a interpretar no sólo su obra, sino su vida. Conviene a quien haga esta reflexión llegar a comprender algo, siendo fiel a las necesidades de su propio tiempo. Quedarse con la idea de la incomprensión en que vivió Revueltas no es lo más pertinente, es en todo caso sólo el primer paso. Por tanto, resulta más coherente a esta visión cambiar el título del coloquio de “escritor incomprendido” a “Comprendiendo a José Revueltas” o “Hacia una nueva comprensión sobre la vida y obra de Revueltas”. Ténganse las próximas líneas como un bosquejo de esta tarea. Bosquejo porque el cuerpo de un ensayo de tal naturaleza sólo pueden sustentarlo las acciones de toda una vida. Revueltas, como todo riguroso teórico marxista, no aspiraba a otra cosa sino a la unión de teoría y praxis. Sirvan estas palabras con las que Lukács describe a Lenin en la introducción de Historia y conciencia de clase para describir un matiz revueltiano: “No es Lenin, en el sentido estricto de la palabra, ni un teórico ni un práctico, sino un profundo pensador de la práctica, un apasionado traductor de la teoría a la práctica”. Para el Revueltas previo al movimiento estudiantil del 68, el problema fundamental se encuentra en la cuestión de la autoconciencia organizada del proletariado; es decir, en el partido. Esta inclinación no es exclusiva de Revueltas, sino que se enmarca en un contexto de reflexión sobre el socialismo en el mundo, sus limitaciones y tareas. Después de la muerte de Stalin y su eventual desmitificación surgió una reacción contra el estalinismo, contra el dogmatismo, la falta de libertad y el excesivo protagonismo de los líderes de los partidos. Revueltas fue capaz de apreciar la forma en que estos problemas generales tenían su manifestación concreta en la realidad mexicana. Él mismo había sido víctima de estos procedimientos arbitrarios. En 1949 se vio obligado a retirar Los días terrenales debido la crítica “marxista” de la que fue objeto. A partir de entonces Revueltas se dedicó a combatir el dogmatismo, lo cual lo llevó a apartarse definitivamente del Partido Comunista Mexicano (PCM). En 1960 fue miembro cofundador de la Liga Leninista Espartaco (LLE). De esta forma el Ensayo encuentra su posición y su necesidad histórica en la etapa espartaquista de Revueltas, según la división propuesta por Enrique R., como una forma de crítica libre contra el sectarismo del PCM, “contra los poltrones, contra los filisteos, contra los engañadores de profesión, contra las avestruces que entierran la cabeza en la arena”, tomando a título de oportuno préstamo estas palabras dirigidas a su hermano Silvestre en una carta del 22 de abril 1938. Dadas tales condiciones, ¿qué tenía que decirle José Revueltas a todos los engañadores de profesión? Ensayo sobre un proletariado sin cabeza es un texto, según palabras de Philippe Cheron, al igual que la obra del escritor mexicano, poco leído. Es una excepción histórica. Quizás se trate del más importante intento de análisis dialéctico materialista de la política mexicana de más de medio siglo y una interpretación de la condición del proletariado mexicano. La obra ha permanecido en la oscuridad más de medio siglo. La tesis de la obra es que en México (hasta 1960) no ha existido un partido comunista que represente en la realidad objetiva, con absoluta independencia, los intereses del proletariado. El ensayo argumenta la “irrealidad histórica” del PCM. El Partido Comunista Mexicano existía físicamente pero no era real porque no representaba la conciencia organizada de la clase proletaria, sino que estaba enajenado a la conciencia de la burguesía. Por tanto, tenía una existencia irreal. Era un partido sin cabeza, o mejor dicho “con una cabeza que no le pertenecía”. En otras palabras: para despertar de un sueño no es suficiente darse cuenta que se sueña, es necesario querer despertar y no sólo eso, es indispensable encontrar los medios para hacerlo. El proletariado en México no tenía los medios para despertar porque no sabía que quería hacerlo porque no sabía que soñaba. Para determinar este hecho, Revueltas elaboró una interpretación materialista de la historia reciente de México, desde los albores de la revolución hasta la conformación y años de acción del partido comunista. Revueltas afirma que la conciencia proletaria se encontraba enajenada por tres corrientes ideológicas:
![]() Esta característica de la burguesía nacional, aunada a una falta histórica de teorización materialista, es decir, a la ignorancia del marxismo en México, resultó en la confusión del proletariado en México; esta condición dejaba el camino abierto al oportunismo y sectarismo, a aquellos líderes a los que Revueltas llamaba “ideólogos de la enajenación”. A esta situación histórica la fracción espartaquista, que en palabras de Enrique Rojo “no es otra cosa que el intento de aplicar en México la teoría leninista del partido”, intentó brindar las pautas para la creación del partido obrero. El ensayo de Revueltas brinda principios prácticos para la acción de la clase obrera. En este punto se alcanza a vislumbrar una de las limitaciones del ensayo y de la LLE. No lograron constituir una crítica concreta para la creación del partido. Revueltas fue expulsado de la liga en 1963. De acuerdo con Jaime Ortega, maestro en estudios latinoamericanos por la UNAM, quien participó la tercera jornada del coloquio, a pesar de que el núcleo conceptual del ensayo de Revueltas es poderoso, de que pone en cuestión el problema de la totalidad y de que la historia de los últimos cincuenta años permite ampliar la tesis revueltiana de la mediatización de la totalidad del cuerpo político llevada a cabo por el Estado mexicano, el ensayo contiene al menos dos debilidades o ingenuidades. A saber:
No obstante, quizás no resulte del todo aventurado agregar que incluso allí donde confluyen algunas limitaciones de Revueltas, su aura no se extingue, sino que nos alecciona una vez más. La realidad como construcción social es algo que no se logra individualmente. Sólo en la medida en que se reflexiona conjuntamente el trabajo teórico pueden suprimirse gran parte de las limitaciones, si este pensamiento es válido para la teoría con cuanta más razón para la praxis. Las limitaciones de Revueltas son quizás producto de su excepcionalidad histórica. Sembrar en soledad siempre será más extenuante que hacerlo en compañía. ¿Queremos seguir siendo hombres que reflexionen en soledad? ¿Reflexionar en soledad no confiere cierta oscura inclinación por reflexionar la soledad?
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Ilustración:
Foto de José Revueltas http://www.revistamilmesetas.com/ |
Alejandro Salvador Ponce Aguilar (Ciudad de México, 1990). Es estudiante de Ciencias de la Comunicación en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. Ha publicado en las revistas electrónicas Milmesetas, Perro Negro, Contratiempo y Revista Autónoma de Comunicación. |