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Tomar en cuenta las posibilidades de la propia escritura. Alzar la mano para decir algo. Decirlo bien. Escupir una hoja en blanco no sirve para nada. Tal vez libere tensión. Declararle la guerra a la página en blanco no sirve para nada. Quién es el lector, qué es lo que quiere decir. Por qué opina eso. Quién cree que soy. Soy el lector. |
Ilustraciones:
Mano escribiendo tomada del blog: http://entredulcineayquijote.blogspot.mx/2011_02_01_archive.html Parvada de HiveMind en Flickr: http://flickrhivemind.net/Tags/parvada Máscara tomada del blog: http://ixchil-axayacatl.blogspot.mx/2012/02/mascara.html |
Víctor Mantilla (Ciudad de México, 1982). Estudia Filosofía en la UNAM. Ha participado en los talleres de creación literaria de Alicia Reyes, Enrique González Rojo y Beatriz Espejo. Ha publicado en revistas como Molino de Letras, Alternativa de Baja California Sur, Literal, y en el periódico El Financiero. Participó como investigador en la Hora Nacional, en la Guía literaria del Centro Histórico (INBA) y en el libro El ocaso del Porfiriato (Fondo de Cultura Económica, 2011). Trabaja como editor en el Museo Nacional de Arte. |
La sinceridad. Se ha hablado mucho de la sinceridad. Como dando el sabinazo hay quien opina que la mentira flagrante es la mejor forma de decir la verdad. Yo opino que la mejor forma de decir la verdad es decir la verdad. Sólo que sublimar la verdad es una forma de ser neurótico y ser neurótico es una forma verdadera de ser. Por otra parte ser esquizofrénico también lo es.
danza. Sabemos que son más de diez y menos de cien (no recuerdo las cifras de Borges). Sabemos esto pero seríamos incapaces de contarlos. No podemos decir exactamente cuántos pájaros soñamos. Sin embargo esos pájaros (estamos seguros) son más de diez y menos de cien. ¿Por qué? porque alguien puede contarlos: Dios. Sabemos que hay una cierta cantidad de pájaros y esto es posible sólo si Él sabe exactamente cuántos pájaros hay.
En el paso de ese caldo sordo al lenguaje se hace la trampa. Se hace la prestidigitación. Cuántas cosas tienen que pasar para que digamos lo que decimos. La parte más inteligente de uno mismo es la que se dice una mentira. A lo mejor no se ha leído a Freud pero el Herr Doctor está en el ambiente. Como no se necesita a un burgués lector de Marx para que se mencione al autor y el primero haga una mueca. Puede ser una mueca mental. No se necesita a un sacerdote lector de Nietzsche para que. Etcétera. Ahí está. Uno sabe por qué.


